ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE PAOLA ROCHA MATTOS

¿Qué hay detrás del desalojo de las tierras de containera en el barrio 31?

Detrás de este cruel, violento y sucio desalojo se esconde el cierre de una de las escuelas públicas de la ciudad, esta escuela cuenta con la infraestructura que cualquier niño o niña en formación escolar necesita para desarrollar todo su potencial.

Una vez más es la ESC. 11 D.E. 10 INDIRA GANDHI la que se encuentra al acecho del gobierno de la ciudad. Nuestra escuela queda en Av. Cantilo (sin número) y La Pampa (CABA), al lado de Puerto Pibes. Cuenta con amplios espacios verdes, salón de actos, salón de comedor, aulas de computación, laboratorio, sector de juegos, talleres para la comunidad, actividades deportivas y campamentos y por sobre todas las cosas docentes comprometidos con la educación pública.

Somos las familias de la Indira Gandhi las que una vez más exponemos la intención del gobierno de la ciudad de cerrar nuestra escuela y coartar nuestro derecho y el de nuestros hijos e hijas a crecer en estos espacios.

El sistema de inscripción on line nos impone inscribir a nuestros hijos e hijas en las escuelas cárcel que ofrece la cartera del ministerio de educación de la Ciudad dirigido por Soledad Acuña.

Otra vez este gobierno quiere hacer campaña mintiendo a la gente con que abrirán una nueva escuela en el barrio 31, que por cierto no está mal, pero que no vamos a permitir que quieran despojarnos de un espacio como el que tiene la escuela INDIRA GANDHI, donde los juegos al aire libre son los que predominan en cada recreo.

Son los niños y niñas de nuestro barrio los que tienen la posibilidad de disfrutar de estos espacios en cada jornada escolar de 8 horas diarias y que la falsa urbanización no les ha dado en tantos años de obras y falsas promesas, pero que tampoco tiene pensado darnos porque según ellos no lo merecemos por nuestra condición social.

Porque nosotros y nosotras sí aspiramos a una vida diferente, queremos ejercer nuestro derecho a ser libres en nuestra decisión de elegir la escuela donde queremos que se eduquen nuestros hijos e hijas.

La urbanización del barrio 31 es una cruel mentira, donde los habitantes del barrio no somos más que un número para el gobierno de Horario Rodríguez Larreta donde solo les importamos en épocas electorales para hacernos creer sus mentiras de urbanización. Hasta el momento no hay soluciones concretas al hacinamiento en las viviendas del barrio, al hacinamiento en las escuelas públicas de la ciudad y la falta de vacantes en todos los niveles de educación.

Es en la Indira el lugar que nos da la posibilidad de soñar con que algún día podrán tener una vida diferente a la que nos ofrece este gobierno que solo piensa en hacinarnos en las escuelas y en el barrio. Aquí es donde nuestros hijos e hijas interactúan con la naturaleza día a día, donde los recreos son un momento de exploración constante con la naturaleza por esto mismo no nos resignamos a que nuestros hijos e hijas crezcan en las escuelas cárcel que solo hacinan a alumnos y alumnas en las instituciones educativas.

La escuela Indira Gandhi funciona hace más de 38 años en el barrio de Belgrano C. Como alumna he vivido esta misma angustia al saber que el gobierno de la ciudad quería sacarnos nuestra escuela. Por esos años la escuela estaba llena y en la formación nos encontrábamos con chicos y chicas de los barrios de Belgrano C, Núñez, Carapachay, Munro, Tierras Altas, Grand Bourg, Tortuguitas, Retiro y de otros barrios que en este momento no recuerdo.

Volví a esta hermosa escuela como mamá allá por el año 2008 dónde me encontré con una escuela casi vacía, recuerdo que egresaba un 7mo. grado con menos de 6 alumnos y alumnas, y el resto de las aulas no llegaban a 10 estudiantes.

Unos años más tarde, el ministerio de educación presionaba a la conducción para “invitarnos” a buscar vacantes para nuestros hijos e hijas en el distrito uno, aunque por esos días No habían vacantes en ese distrito, al mismo tiempo el ministerio de seguridad de la ciudad de ese momento liderado por Montenegro instalaba a la escuela de policía metropolitana en las instalaciones de Puerto Pibes y sin ningún recaudo los aspirantes a policías de la cuidad hacían sus prácticas de tiro al blanco en los mismos patios que los alumnos y alumnas usaban para dispersarse en los recreos. Ante los reclamos de las familias, el entonces ministro de seguridad nos vino a anunciar que levantarían un paredón para separar los sectores que usarían las diferentes escuelas sacando a la primaria gran parte de los patios y salón comedor. Con las familias nos opusimos a esto y logramos preservar nuestro espacio.

Interiorizándonos más en las problemáticas de la escuela nos llevamos la sorpresa de que la escuela primaria no usaba las cocinas del comedor desde hacía 10 años, por lo cual la concesión de comedor enviaba la comida hecha en otro lado, eso ocasionó que constantemente los chicos y chicas presentaran molestias estomacales por ingerir esos alimentos fríos o directamente no consumirlos.

Pedimos que nos explicaran el motivo por el que no hacían uso de las cocinas y Metrogas nos envió un informe donde decía expresamente que no pasaba por esa zona caño maestro de gas, no les puedo explicar la furia que me dio que nos tomaran el pelo de esta manera, yo soy ex alumna y en mis 10 años de escolaridad por estas aulas recuerdo claramente las estufas a gas funcionando en cada aula como así también recuerdo que lo mejor era comer la comida recién hecha en las cocinas de la escuela. Con este argumento los enfrentamos y cortamos la calle Cantilo hasta que un buen día vino Metrogas y abrió la llave de paso de gas.

Después de unos años mudaron la estación Scalabrini Ortiz que se encontraba frente a la escuela y traía a los chicos y chicas de las localidades Grand Bourg, Tierras Altas, etc . Con este cambio dejaron de venir de esas zonas, entonces solo quedábamos las familias de la villa 31, los que accedíamos a la escuela en los colectivos 33 y 45. Nos bajábamos en las paradas que se encontraban ni bien termina el aeroparque metropolitano. Pero un buen día corrieron las paradas a la altura de Tierra Santa: eso dificultaba aún más la llegada a la escuela pero las familias continuamos haciendo lo posible por llevar a nuestros hijos e hijas a diario a clases contratando remises y sobre todo los días de lluvia.

Escuelas como “la banderita” tenían micros escolares para llevar a los alumnos y alumnas de la villa a clases, entonces pensamos por qué nosotros no podemos pedir un micro? En ese momento necesitábamos un solo micro: comenzamos a hacer los trámites y siempre nos decían que no podíamos tener el transporte escolar porque nuestros hijos e hijas tenían que asistir al distrito uno, aunque no había vacantes en ese distrito nos insistían con su “invitación”. A raíz de un corte de la calle Ramón Castillo por más de 12hs. conseguimos obtener un amparo judicial donde ordenaba al ministerio de educación de la ciudad a poner ese micro que necesitábamos. Por esos días recuerdo que nos reunimos con Soledad Acuña quién nos habilitó al instante un colectivo de la línea 45 para llevar y traer a los chicos y chicas de la villa a la escuela 11. Nunca nos dijo hasta cuándo funcionaría ese servicio ni cuando podríamos tener nuestro micro escolar que una jueza nos había otorgado, pasaron 11 años y nosotros seguimos usando el servicio del colectivo 45. En el transcurso de estos años hemos llegado a trasladar a 150 chicos y chicas en ese colectivo con todos los inconvenientes que uno se puede llegar a imaginar con tantos menores viajando en esas circunstancias.

En septiembre del año 2019 después de una constante lucha logramos tener 2 micros escolares. Este año tenemos funcionando 4 micros escolares y el colectivo 45 que sigue haciéndonos falta.

Cuando se implementó el sistema de inscripción on line, varias familias que querían que sus hijos e hijas asistieran a la Indira se daban cuenta que no figuraba la escuela 11 en el sistema: rápidamente pudimos comprobar que no figuraba ni primaria ni jardín. La conducción hizo el reclamo al ministerio para que la escuela 11 d.e.10 apareciera en el sistema al igual que el resto de las escuelas de la ciudad, aunque era difícil para las familias elegir nuestra escuela como primera opción por vivir en la comuna 1, pero ahí estuvimos ayudándonos mutuamente para aumentar la matrícula y poder sumar a más familias a nuestra comunidad. Hoy tenemos 177 alumnos y alumnas en primaria y alrededor de 40 alumnos y alumnas en jardín de infantes.

Cuando creímos que podríamos empezar a disfrutar de nuestra escuela a pleno nos enteramos por terceros que hay un fuerte rumor de mudar nuestra escuela a la villa 31. Ésto implicaría perder las 2 hectáreas de espacios verdes que disfrutan a diario nuestros hijos e hijas y los proyectos de la huerta, campamentos, juegos al aire libre, la exploración constante de la naturaleza y mucho más. El oasis que hoy representa esta escuela en la vida de nuestros niños y niñas, desaparecería. Sería un ícono de desesperanza y desasosiego en las familias de la Indira. Y un fracaso nuestro como sociedad, donde tanto los niños y niñas, familias, docentes y comunidad seremos testigos de que un interés espúreo es prioritario a la educación y la humanidad.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON JORGE PORCEL JR.

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