Es verdad, el blog quedó a la deriva durante los últimos tres meses y más específicamente durante el último mes que fue muy importante en mi vida. Como comprenderán, la situación no es la misma de la de hace diez o doce años cuando habité por un tiempo demasiado largo para cualquier cuerpo y para cualquier mente el Jardin de las Delicias que El Bosco tan bien supo retratar tras perder o, mejor dicho, precisamente, para permitirme perder una vida de éxito profesional, económico y afectivo que me encontraba vacío e insatisfecho al punto de involucrarme afectivamente ocho años con alguien que hacía el amor masturbandose mirando al techo como si Cristo, en su segunda llegada fuera el que, realmente, estaba haciendo el amor con él. Yo atónito a un costado, preguntandome qué me había llevado a hacerme semejante daño. A veces siento que me casé con un depresivo para que me contagie y lo hizo. Pero tras dos años de Delicias, el placer tuvo que transformarse en el Cristo del Juicio Final de Rogier van der Weyden y ahí comenzó la danza de la ‘realidad’ definida de manera maniquea:  el grupo de recuperación al que asistí exigió como ticket de admisión un fundamentalismo Sarmientino en el que se es barbaro o civilizado y con el enemigo, ni justicia.  Nuevamente, los discursos de pureza e impureza, siendo racialmente hibrido y HIV positivo. En medio de ambos estaba mi cerebro que, según ellos, no era de confiar ya que hay un solo logos y es el de Dios que se manifiesta no atraves del individuo sino atraves del grupo. Ellos están convencidos de que lo mejor mío (no, de hecho, lo mejor mío es el pecho; lo segundo, el cerebro) no es de confiar no ahora…. nunca!. Y esto porque identificaron una enfermedad que supone ser la de la necesidad de consumir algo para modificar las conductas. Bueno, bienvenido al mundo moderno! Para ellos, tanto ellos como yo estamos enfermos y esa enfermedad corría por mis venas como el trauma transgeneracional de la pobreza magnificada por el cuento de madres y abuelas sexualmente insatisfechas corre por las venas de la Argentinidad. Sin embargo, tras decirme que mi pensamiento me llevaría a la autodestrucción a no ser que trabajara como si fuera un padre de familia norteamericano de la Guerra Fría (sin recurso, desde ya, al ubicuo alcohol que muestran series en donde ese período es presentado como cool, como Mad Men); el ideal planteado era el de un ciudadano fracasado, capitalista, sumiso, productivo, con opiniones politicas y eticas sujetas a la aprobación de tribunales de pares que se reunian varias veces por semana a reafirmarse a partir del hastío ajeno: ‘te vamos a querer hasta que aprendas a hacerlo’. Eso es acoso. Sin embargo, lo que el Jardin de la Delicias  y el Juicio Final tienen en común es que pueden fácilmente convertirse en espacios amurallados en donde la diferencia entre la realidad y la ficción se va desarticulando hasta que uno ya no puede distinguirla y se aferra a lo que más conoce que es el miedo y al mediocre de turno que se calienta con nuestro miedo como los torturadores en la ESMA se calentaban con la tortura como muestra Pavlovsky en Paso de Dos. El Schadenfreude se transforma asi en el motor libidinal no solo del que supone ser tu ‘compa’ y ‘amigo’ sino de aquel que cuando fracases en ser un ideal productivo de la guerra fría, te venga a rescatar. Pero si los grupo de recuperacion (NA, por ejemplo) fueran una música, sería como un Nocturno de Chopin, más específicamente, el Op.9: No.2in E-Flat Major en su circular aceleración y desaceleración en loop adormecedor. Chopin, compone la teta de una madre que uno extraña y quiere que nada cambie.  Esos grupos prometen una socialidad, ‘una nueva vida’ que permite crear nuevos lazos basados en la victimización y la certeza de que la vida no es otra cosa que un purgatorio en el que el diablo es, como en El Bosco: un pájaro infantil que come las almas para cagarlas en loop. Nuevamente el loop del Nocturno Chpiniano. De estos jardines y del loop de la mierda que no es otra cosa que el trauma no se sale sino saliendo y para salir hay que entender para poder super con significado el nihilismo de lo que tiende entrópicamente a desaparecer.

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Como dice Kanye en su Hurricane: ‘Ask Kim, What does she love?’. No creo que querramos saber esa respuesta.

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Pero los dos últimos siglos y más específicamente desde la década del 90, nos fuimos convenciendo de que tanto lo bueno como lo malo que nos pasa es por culpa de no poner el esfuerzo suficiente en ‘trabajar en nosotros mismos’. Pero lo que el JD y JF tienen en común es que operan a través de la certeza de una carencia en nosotros que solo puede procesarse como culpa. De esta obviedad, tardé casi medio siglo en darme cuenta, de que mi combustible no ha sido otro que la culpa. Todo lo que hice fue para poder destruirlo de un modo tan quirurgica y liturgicamente sacrificial que todo vino acopañado del convencimiento de que en mí no había mérito. Nunca voy a olvidarme cuando, trabajando como asesor en la Cámara de Senadores, la mítica Ruth Benzacar me invitó a sus oficinas que para mí eran un mundo muy distante al de la clase media de barrio. Siempre conté esto como el momento en el que ella me inició en mi pasión por el arte argentino pero, en realidad, lo suyo era lo único que su profesión le habīa enseñado: posado desdén de clase. Me usaba, me hacía ir a ella, me veía fascinado por las luces del alto arte y cuando entré a su oficina y vi un cuadro de Liliana Porter que no entendí demasiado pero que de todos modos me gustó, pregunté el precio porque lo quería tener. Sí, un cuadro de la misma forra que sin leerme ni conocerme, firmó una carta para sacarme un premio ganado de buena ley al punto que una alumna mía se la cruzó en NY y la muy cobarde lo negaba o quería minimizar la situación. Cuando uno no sabe de arte, lo Duchampiano y lo Pop siempre dan certezas y esa fue la viveza de ambas mujeres corrieron la etapa feminista (la primera) y se hicieron politicomerciales. La cuestión es que lo quise comprar y ella me desestimó diciendo: ‘tus gustos son demasiado caros para tu bolsillo’. Tenía razón but maybe not. Pero la seduje y eso la convenció de invitarme a una de sus soirées. Nunca voy a olvidar la velada humillación de cuando dijo frente a tout Buenos Aires de la alta ‘mafia del amor’ en el francés salón en el que Orly le decía te amo a su primer marido para satisfacer el mandato de la tilinga de su madre: ‘este es Cañete, al que invité hoy como recompensa por ayudarnos con nuestra ley’. La hija de mil putas dejó claro que el morochito estaba ahí de prestado y en alquiler frente a todos. A las dos horas, la mitad de la sala me quería coger (lo que nunca pudieron hacer y no porque yo no quisiera sino por mis propios traumas y mandatos) y la otra estaba intrigada por mis comentarios, ya muy estilo LANP. Decidí irme temprano y los dejé con ganas de más. Las invitaciones siguieron. El resto es historia porque hice lo mismo en Londres y NY y la retribución no es un salmon rancio del Disco comprado por la mucama de Benzacar con Orly ayudandola co las bolsas sino money. El costo de ser fabulosamente falso es que algo dentro tuyo te exige que seas fiel a vos mismo o el precio puede ser muy alto, incluso la salud mental. Hay un punto del que no se vuelve y yo me bajé antes, en el pico del éxito.  Pero comenzaron las Delicias y de ahí pasé al Juicio Final y de esto a empezar de nuevo, este blog y la gente de carne y hueso que vinieron con él me dieron una segunda oportunidad de sobrevivir haciendo lo que me gustaba hacer. Pero esta vez, tambien escuché a demasiada gente opinando sobre lo que tenia o no tenia que hacer: Ernestina Pais, Jorge Rial, Vera Fogwill, Gaby Levinas y la lista sigue. No creo equivocarme al decir que este blog me salvó de la locura que la mediocridad de los sistemas que nos han venido aislando y normalizando desde la decada del 90 nos impone pero tambien trajo otro tipo de mediocridad que debe ser combatida. El problema de este tipo de medios es que se puede convertir en una cámara de eco en la que uno se convence de que tiene razón en todo mientras se va aislando de aquel que lo critica. Afortunadamente no fue mi caso.

La clave del éxito del blog ha sido, en gran parte, mi ignorancia de lo que había pasado en al Argentina desde aquel intento clasista y falsamente aristocratizante de Benzacar. Tras quince años en Inglaterra yo me había perdido la revolución cultural que había impreso el primer Kirchnerismo y el éxito del blog radicó en su kamikaze inconsciencia. Era agudo hasta la medula pero profundamente inocente de la historia de encuentros y desencuentros que definen la cartografía del pertenecer. Sin siquiera saberlo, fue contra todo lo que el Rojas, Belleza y Felicidad y el Grupo Venus habían pontificado e hizo algo que solo un inconsciente puede hacer en ese contexto: unir la palabra ‘mafia’ y la palabra ‘amor’. Eso fue leido por un grupo de jóvenes cuyas carreras dependían de la aprobación papal del superior de turno (Jacoby, por ejemplo) como una declaración de guerra de cuya gravedad nunca me percaté y de esto hay testigos. El primer momento en el que me enteré de que no era que me veían de manera negativa sino que sentían un desprecio hitleriano fue cuando Random House llamó a Scafatti o algo asi y a la Minolitti y estas vomitaron fuego diciendo que yo odiaba a las mujeres. Casi todas mis amigas son mujeres! Las amo! Lo que pensé y puede ser una hipótesis válida para el vernáculo mundo del arte y sus demandas de socialidad y pertenencia son tales que mucha cocaína circuló y esa droga opera así: amasa y genera odio amoral y desproporcionado. Por mi parte, y durante años, yo había pensado que una combinación de discusión racional e informada desde la teoría internacional del arte y un humor ingles ácido en el que los temas de discusión alcanzan a poder reirse de la vagina depilada de la reina podían ser trasladados al caso Argentino. Jamás supuse que yo ya con sobrepeso por los antidepresivos, al no borrar un comentario en el que se le dice gorda a una acomodada eterna y mala artista fuera el eje del ‘odio’ que haría que los artistas (Marcia Schvarz! Liliana Porter!) pidieran a Maricarmen Ramirez! que me retiraran el premio. Y al hacerlo algo pasó dentro mío pero tambien en la disciplina de la historia del arte latinoameriano en todo latinoamerica. Ya hablaré de eso en algún momento porque hay una crisis de la profesión.

Pero durante esos años la Argentina viró hacia la polarización de posiciones y perdida del sentido del humor, al punto que los capos cómicos o los programas de humor simplemente fueron desapareciendo. Hoy, la sociedad argentina no solo se viste mal sino que ha perdido la capacidad de reírse de sí misma y, en general. Además el uso que hacía y hace y hará LANP del humor era para hacerse notar y vaya que lo logré.

Ganar el Premio Peter Marzio fue la confirmación de mi hipotesis sobre el Rojas como uno de los escenarios donde el mundo de la alta cultura había entrado en una suerte de extasis grupal (que puede espejarse con grandes diferencias al que venía ocurriendo con los Redondos desde los 80s) pero blanco, privilegiado y de elite. Me crucé con este discurso, por primera vez, en una charla telefónica con Facundo Garayalde que, a su manera me pedía que no me riera de Wally en el blog para poder encontrarnos en Buenos Aires y hacer un trío. En otras palabras, para él, tener que tomarme el trabajo de penetrar (para ellos eso es el colmo de la consumación sexual) a ambos era no solo un premio (como la invitación de Benzacar) sino el pasaporte a otro tipo de amor, el de las red carpets. Luego Marcia Schwarz, la misma que firmó la carta, me mandaba mensajes psicóticos pidiendome que ‘destruyera’ a Jacoby, Kiwi, Pombo, y la lista era casi interminable. Cuando hice una Cañechat con Laura Batkis, Schwarz me acusó incluso de mafioso. Ahi me di cuenta de que ademas de loca es una terrible hija de puta. Y así se fue conformando temáticamente el blog. Nadie en su sano juicio pide amor aún antes de coger ni pide destrucción por la destrucción misma. Por eso creo que LANP fue transformado en una pantalla en la que se proyectó lo más oscuro de la interioridad drogada del autodenominado feminismo queer vernaculo de Minolitti y de narcisos como Max Gomez Canle que no puede entender que a pesar de ser un gran pintor es un pesimo artista. Esto es algo ya dicho por Pietro Bembo en la Venecia del siglo XV, no lo inventé yo. Como dijo Bill Arning, en la Argentina, al menos en el mundo del arte, no se coge porque se ha venido tomando demasiada fafafa y eso genera dos cosas: impotencia sexual y resentimiento. Esa energía que no puede colocarse en orificios se sublima entones en una idea neoplatónica del ‘amor’ que, en lugar de cortés, es desesperado. Esto no se direcciona de manera especifica a una persona sino a un grupo al que se reclama pertenencia: en mis términos, ‘la mafia’. Fue por eso que Bruzzone y Pombo me dijeron que no entendían el concepto. Pero cómo lo van a entender si para ellos es el aire de todos los días. Fue esa leche la que el blog vino a cortar. El odio entonces no era mío sino de los que padecieron un coitus interruptus que, de todos modos, había nacido interrumpido.

Pero esto que noté en el 2013 no es exclusivo de la alta cultura argentina, sino de la sociedad en general; es cómo si la lógica de grupos fuese lo que permitió durante siglos mecanismos de auto-disciplinamiento para que nada cambie (para que se acepte como nuevo la copia, como amor la pose y se transformara al poco talentoso en genio porque es ‘buen pibe’). Ni hablar de la marea identitaria y el desprecio malentendido por la calidad. Sin embargo, hubo una importación que puso en peligro todo eso y fue la de la individuación neoliberal menemista en una sociedad históricamente adversa a esto. Fue ese el contexto social que dio sentido e incluso elevó a status artistico ‘el amor’ como pauta de pertenencia a una elite blanca de clase media y media alta que habia monopolizado el Estado y destruido al mercado y al merito, con fundamentos ideológicos.  Una empobrecida y resentida elite que reclamaba ser hija del legado de los movimientos Under de la post-dictadura vía Parakultural y Cemento y que invisibilizaba esa otra rama del Under que no desapareció en San Telmo para devenir la mafia del amor del Rojas y Benzacar sino que se refugió en el Conurbano para transformarse en un magma de excluidos que usaban las presentaciones publicas, cada vez más auténticas y mesiánicas, de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota para recordarle a gente como Krochmanly que esos que no son blancos porque no vinieron de Europa sino que vienen de adentro y se resisten a la normalización de su alta cultura porque fueron criados con insuficientes proteínas. Son ellos quienes usan la cultura popular para invertir los roles y ser los observadores y la evidencia muestra que, por mas que Cristina y Grabois se empeñen en disciplinarlos; el estallido está siempre latente en America del Sur desde la época de la conquista. Por lo antedicho, si LANP se identifica con algo es con el espíritu del Under pero no con el de los privilegiados que bajaban a San Telmo tipo Los Melli y Las Gambas al Ajillo sino con las dudas y silencios de Batato que venia de Junín y el manejo del poder real de Patricio Rey.

Este mes para mí fue como habitar el jardín de Lacroix en Nocturno de Chile de Roberto Bolaño cuya lectura va a ser parte de mi próximo curso LANP. Fue como un sueño en el que necesité, otra vez, adentrarme para entender por qué quiero destruir lo que construyo. Por qué sentí verguenza cuando se dijo lo que se dijo de mi viniendo de quien vino. Lanata por ejemplo quien no dudó en estigmatizar de por vida a un niño por un poco de rating. Cuando la imbecil de Soy hablaba de mi homosexualidad. Esa mujer sabe, tiene alguna idea fuera de su micromundo de Italpark identitario lo que es la vida de un gay, al menos de mi generación y condición social? Quiere que le cuente? De mis experiencias homofobas en Inglaterra? De mi propia homofobia internalizada. Giunta puso su cordura al filo de la ridiculez al confesar que no me había leído como Malosetti Costa. Acabo de incluir un libro de Iglesias sobre los Schocklender y el Under en un curso al mas alto nivel universitario en el mundo anglosajon que estoy dando. Mi problema es que me moleste lo que esta manga de parásitos tengan para decir.

]Mi autoboycott no es una novedad pero las razones eran un misterio para mí. Al principio, uno va por lo facil y como los griegos, le pone nombre de dioses y deidades a energías. Así busqué razones místicas pero esto es vagancia intelectual. Ese tipo de vagacia intelectual que hace a los grupos de recuperacion cultos porque todo dilema o cuestion en lugar de ser abordado, se lo transforma en plegaria y listo. Pero, finalmente, di con una terapeuta inteligentisima china que no me enredó con Freudio-Lacanianismos que conozco mejor que ellos. Con la psicologa china comencé, finalmente, a entender. Así entre la decisión de Mari Carmen Ramirez de quedar para la posteridad por lo corrupta que es y mi breakthrough con mi analista, algo se rompió y con ella acordamos que alguna visitas al Jardín de las Delicias no estarian mal para observar qué hay realmente para mi, allí. Hay una escena maravillosa en Nocturno de Chile de Bolaño donde Maria Canales, una socialite de Santiago casada con un agente de la CIA, invita a un sinnúmero de artista a escuchar un concierto mientras agentes de la CIA y Pinochet torturan a un hombre en el sotano. Civilización y barbarie. Apollo y Marsyas. Es por eso que desde mi cancelación a lo Bolaños comencé a preguntarme sobre el rol de este blog. La pregunta que me hice y que en su momento no puse en el blog fue la siguiente: cuál es la relación entre arte y dictadura. Vamos más a fondo, cuál es la relación entre arte (Giunta, Baeza) y aquellos que dañan y reprimen si bien no a minorías sexuales, por lo menos, a minorías etnicas e indigenas. La otra cuestión es tema del próximo post y es: cuando se acerca la palabra odio a alguien por simple resentimiento o narcisismo herido, en nombre de la cultura y el arte que se está haciendo con él.  Qué hizo la alta cultura argentina cuando como dijo uno de sus ideologos, el periodista Daniel Gigena (quien en varias ocasiones me confesó su admiración) que ‘venían por todo’, estaba pensando en meterme preso, asesinarme? La cultura argentina se alimenta de sangre en lugar de discurso? Cuando se usa la palabra odio para referirse a alguien como yo que no cree haber sentido nunca o homofobia para un gay HIV positivo saturado de amigos gays, qué está haciendo la cultura argentina? Este blog ha venido en crisis desde entonces porque yo he venido repensandome y no encontraba un lugar para LANP en quien me estaba convirtiendo. Aquella que comenzó el thread en Facebook que tiene un subsidio de Conicet por trabajar sobre el Rojas pero nunca hizo ni hará nada relevante dijo: ‘Que ahora se va a echar una patina de academia y ya está?’. Esta continuación entre la dictadura y la post-dictadura es el tema de uno de los cursos que doy en la universidad y me interesa mucho en relacion al modo en el que se ha articulado el activismo de la militancia identitaria en algunos casos porque los extremos se tocan. Este último mes volví al Jardín de las Delicias pero sin miedo, para observarlo y ver la naturaleza humana en relación con mis propios prejuicios. En materia de deseo y ni hablar de vampírismos yo no creo en la voluntad sino en entender y saber porque uno gusta de los extremos que gusta y si es eso lo que le gusta. Creo que por primera vez salí con más claridad que con la que entré. Con menos miedo y con mucho orgullo por el modo en el que mis verdaderos amigos comienzan a entender; a veces, ni hablar con Malosetti Costa ahi, el conocimiento no viene del Conicet sino de los margenes reales.  Lo que el tríptico del Bosco (el Jardín de las Delicias) y el de Rogier Van der Weyden (el Juicio Final) tienen en común es que son trípticos. Aparatos religiosos. Este blog no cree en magia sino que entiende que la magia está en la relacionalidad.   Este no es ni un lugar de odio ni de frivolidad ni de risa trash como lo ha venido siendo. Quiero que mi lector crezca conmigo, que nos transformemos en algo que nos sorprenda. De no hacerlo seremos lo que hemos venido siendo este año, una patética mafia del amor en formación. Desde hoy, LANP será otro, con otro ritmo y muy pronto con otra imágen. Es hasta posible que no queden rastros del viejo LANP. Jack Halberstram hace una muy interesante diferenciación entre ‘olvidar’ y ‘negar’. Olvidar es tambien una estrategia queer de reposicionamiento.  Los quiere. Rodrigo.

PS: Una última observación , en aquellos post en los que haga mención a mi vida o a temas que considero importantes compartir pero cuyas respuestas muchas veces vienen de lugares que no respetan la importancia de la reflexión porque el lector no tiene idea, experiencia o solo mala leche, los comentarios serán vedados. Este es el primer caso.

 

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON JORGE PORCEL JR.

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