Voy a comenzar mi respuesta oficial al malintencionado e increíblemente autodestructivo artículo de Syd Krochmalny felicitando a mi coachee y presencia habitual en mi blog, Lucas Jawlowski por la obtención del Primer Premio Adquisición del Premio Itaú, a la artista conceptual Dolores Cáceres por renunciar al jurado de ese Premio (alumna en varios de mis cursos), a mi colaboradora Maggie Mosquera quien no solo participa en mis cursos sino que me asistió en la recolección y autorización de fotografías para mi libro (a quien las desequilibradas y maleducadas de Mariela Scafatti y Paola Vega le espetaron que soy un misógino y un inmoral); a la artista conceptual Elisabeth Verdugo y coachee elegida para participar en la Residencia Uberbau-House en San Pablo Brasil de Octubre a Noviembre del 2021; a mi coachee Luis Grané por su actual instalación en la National Gallery of Scotland, a la artista conceptual Mercedes Dutto por su increíble proyecto de arte sustentable y estudio de las mitologías de los indígenas patagónicos, y la lista de artistas contemporáneos con los que trabajo directamente y dialogo en mi blog es larga y mucho más interesante que lo ocurrido en el difunto ArteBa.

Jalowsky, ADN LANP, ganador del Primer Premio Itaù.

En el mencionado artículo Syd Krochmanly, me incluye en una suerte de Trío Satánico de críticos con discurso vacío conformado por el mega-popular YouTuber y comediante español Antonio García Villarán y la desinformada Avelina Lesper. Haciendo gala de su mala fe, al sumarme a ese grupo, este muchacho me considera un tipo de crítico influencer que utiliza el odio, la calumnia, la injuria y el bullying sistemático, poniendo en duda la legitimidad de los artistas, sus obras y tambien el funcionamiento mismo de sus instituciones. Esto no es otra cosa que la reiteracion de las acusaciones de la campaña de cancelación que acabó con al rescición del Premio más importante del mundo precisamente en arte contemporaneo latinoamericano.

LUIS GRANÉ, ADN LANP, PIXAR Y NETFLIX, SOCIETY OF SCOTTISH ART

 

Hoy, invertí varias horas escribiendo una respuesta párrafo por párrafo del tedioso texto de Krochmanly pero decidí tirarlo a la basura y empezar de nuevo porque no quiero someter a mis lectores al tedio al que este muchacho ha sometido a los lectores de Anfibia. Por eso estoy escribiendo esta respuesta a las dos de la mañana de Inglaterra tras enseñar durante dos horas y media la historia de Fluxus, un grupo Neo Dada internacionalista mientras me preparo para dar una lecture sobre Punk, Rock, Arte en la Contracultura del Under en mi curso sobre la Cultura de la Post-Dictadura en Argentina y Chile en la que este año, según un prestigioso ranking inglés, es considerada como la universidad número 1 del Reino Unido. Krochmanly me acusa de odiar al arte contemporaneo por imponer criterios del academicisimo decimonónico como único gusto aceptable mientras que yo entiendo que la performance del blog está informada por el Neo-Dadaismo de Fluxus y los sectores más violentos del Underground del Conurbano. Hace minutos, discutíamos con mis alumnos a Fluxus en su última época y de cómo poco despues en el Lower East Side aparecerán artistas ‘renegados’ que se oponen a la normalización y al neo-conservadurismo del supuesto progresismo del arte contemporáneo como, por ejemplo, Jack Smith sobre quien vengo trabajando hace rato. Esto, mientras Anfibia titula la nota en la que nuevamente me insulta como ‘conservadurismo cultural’ cuando si Syd Kochmanly tuviera algo de rigor academico lo que para tenerse requiere más humildad. Para levantar el dedo acusador debería leerme, al menos, un poco. Insisto, creo que el problema de la autodenominada elite cultural argentina es que no leen.

INSPIRACIÓN CONTRA CULTURAL DE LANP Y MI PROXIMO GRAN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN: JACK SMITH

Respecto del grupo de ‘críticos influencers’ en el que me coloca, no voy a opinar sobre Villarán porque creo que lo que hace son chistes y tomarlo en serio es, simplemente, no tener el sentido del humor necesario para apreciar lo que hace. En lo personal, me parece reiterativo pero entiendo que funcione y sea popular en Youtube. Es tan obvio que hay años luz entre ambos que nadie en su sano juicio podría creer que sus afirmaciones respecto de lo chanta de Picasso for hacer cubismo en lugar de naturalismo académico es en serio. El caso de Avelina Lesper es diferente porque ella sí habla en serio. Pero en ella como en Giunta, se nota que hay problemas emocionales y otro tipo de frustraciones canalizadas violentamente a través de un mal entendido feminismo. En mi libro soy muy claro respecto de mis diferencias tanto con Giunta como con Lesper, quien entiende como directamente proporcional la relacion entre esfuerzo de manufactura (entendidas como horas de trabajo manual) y calidad artística. Esto es algo que dije no una sino vairas veces, ademas, ni Villarán ni Lesper producen Pastelas, Cañechats o crítica del nivel de mi blog. Esto pone en evidencia que Syd o es un calumniador a sueldo o un vago que no se toma el trabajo de leer.

Pero si ni eso hizo, es de suponer que tras el escandalo se enteró que me dieron por unanimidad el Peter Marzio Award for Outstanding Research in Latin American and Latino Art en el Museo de Fine Arts Houston por un jurado formado por George Flaherty (UT Austin), Fabiola Lopez Duran (Rice University) y Aleca Leblanc (University of California). Sería interesante que sus jefes, si estan interesados en el rigor periodistico, vean lo desinformado, torpe y posiblemente mercenario de su artículo. Digo esto último porque la segunda parte del mismo repite como mantra palabras como ‘conspiración’ y ‘lavado de dinero’ que, por su insistencia, dan que pensar. Atar su nombre a un ataque a mi persona que parece continuar la campaña de cancelación y censura que no hizo otra cosa que elevar mi prestigio internacional al poner en evidencia ya no lo corrupto del sistema nacional del arte contra el que el blog operó desde un comienzo sino tambien , ni mas ni menos, que la corrupcion de Mari Carmen Ramirez; nos permite hacer una serie de preguntas. La primera es cuál es el objetivo de un artículo que, como demostraré brevemente, demanda censura y más control estatal de la libertad expresión en Internet en tanto espacio en el que la libertad de expresión no depende de la pauta publicitaria ni de los aprietes. Debemos creer que los llamados a la censura en nombre del ‘buen arte’, el progresismo y el amor que hace Syd Krochmalny son de su propia producción o fueron bajados a cambio de algun subsidio o promesa? En lo personal, yo creo que mi campaña de cancelación comenzó un Viernes Santo de un fin de semanas de Pascuas en el que la incapacidad del gobierno de conseguir vacunas se volvió tan ensordecedora que algo tuvieron que hacer y el anuncio de mi libro y mi premio fueron demasiado tentadores para dejarlos pasar. Con esto no quiero decir que yo iba a distraer a la Argentina pero a su intelectualidad, por lo menos. Mis criticas al fachismo disfrazado de queer de la política cultural de Alberto Fernandez encarnada en figuras como Feda Baeza ha venido oradando a la politica cultural del gobierno por lo que ese ataque podría no ser el último. Por mi parte, bring it on… porque pienso ganar muchos mà2s premios y hacer que mi crítica vaya cada vez más al hueso. Como Jack Smith en el Lower East Side y la persecusión y censura estatal y falsedad del mundo artistico cuando esto ocurría; la censura que la cancelación de mi premio y la publicación del liliputiense artículo de Krochmalny que discutiremos y que fuera publicado en un organo estatal como Anfibia constituyen el tipo de material que pasará a la historia como contracultura de los 2020s en una Argentinas Neo-Fachista. El texto con el que gané el Peter Marzio y será el primer capítulo de próximo libro tiene que ver con el tipo de elitismo y censura que nostalgicamente reclama Krochmanly al demostrar cómo los artistas que morían de SIDA trascendían el discurso del amor automático a traves del cual Jorge Gumier Maier transformó el espiritu contra cultural del Underground en privilegio blanco de secta en el Centro Rojas de la Universidad de Buenos Aires. Este grupo de jovenes blancos, privilegiados, elitistas, y de clase media alta del que Krochmanly se siente de algun modo pariente representa la muerte de la contra cultura en manos, primero, del intento de creacion de un mercado del arte y luego, sometiendose al Estado como único mecenas. Pero, a pesar de lo que se nos ha contado como historia oficial, no debemos olvidarnos de que ha habido otra contracultura emergida del Under que durante los 90s se metamorfoseó en una serie de expresiones vinculadas a aquellos grupos desclasados que desde los margenes del Conurbano, observan con silencio (casi)indígena esperando el momento en el que la violencia permita equilibrar lo hoy desbalanceado durante decadas de exclusión y cinismo cultural. Si se quiere la violencia de LANP es parienta de esa violencia, si puede llamarsela así, y se alinea más con los seguidores de Los Redondos que con el hermetico, soberbio y, ahora, fachista mundo de la alta cultura argentina.

TRIO DE FACHISTAS DISFRAZADOS DE PROGRES. MANTENIDOS, SUBSIDIADOS Y DESESPERADO POR MAS POLICIA CULTURAL

Ahora abandonemos el hermetismo para resumir la postura de Krochmanly quien estructura la realidad cultural con un criterio Sarmientino (en su Facundo) dividido entre ‘civilizados’ (él y el sistema del arte compuesto por las instituciones oficiales, museos y medios tradicionales) y ‘barbaros’ (el vulgo cuyo único recurso al pensamiento es el sentido común -que Krochmanly presenta como algo negativo- y aquellos críticos que desde las redes sociales, según él, no hacemos crítica sino bullying). Digo que su planteo es Sarmientino porque aunque amaga en sugerir como lo hiciera en su momento el filósofo de la ciencia Thomas Kuhn que el gusto y ‘el bien’ o lo contrario al odio se construye a traves de un sistema de instituciones legitimantes, lo que en Kuhn es planteado como limitante, en Krochmanly resulta sorprendentmente emancipatorio. Dejenme bajar a la realidad este planteo. Para él, el ‘vulgo’ iletrado no es alcanzado por las ‘transparentes y benéficas’ politicas educativas de los museos e instituciones oficiales porque en el medio hay un obstáculo que es esa gente que critíca desde el odio como yo. Cuando se refiere al trabajo de este critico influencer de las redes sociales, Krochmanly dice que la efectividad de gente como yo radica en apelar al sentido común del vulgo. Lo increíble es que esto es ejemplificado a traves de Larry Gagosian quien no apela al sentido común sino, según él, a un discurso crítico. De escribir semejante pavada no se vuelve. Si hay algo que le interesa a Gagosian es naturalizar la burbuja financiera como sentido común. Sorprende lo atrevidamente ignorante de la afirmación y el juego de asociaciones entre capitanes del neoliberalismo y progresistas coniceteanos contra… Internet. Digo esto porque cuando Syd dice que la razón del rechazo de la gente del arte contemporaneo es que no ha sido alcanzada por los departamentos de extensión educativa de los museos, lo que está avalando es el tipo de normalización y corrección politica de la identidad que ha condicionado y puesto en peligro la libertad de pensamiento a la hora de la aproximacion al arte. Este tipo de acercamientos infantiliza al espectador que termina viendo en las Demoiselle d’Avignon un grupo de prostitutas maltratadas por el macho abusador de Picasso.

Pero si a pesar de haber ganado el máximo premio en investigación del arte latinoamericano y enseñar en una universidad top de Inglaterra, Krochmanly no considera que lo que hago aquí es crítica de arte; qué es el arte y quien lo define? Su repuesta es nuevamente Kuhniana. Para él, lo que hace a un critico no es su producción sino el grado de control al que está sometido por el capitalista que lo contrató y el sistema del arte. Maria Paula Zacharías sería en este contexto una crítica aceptable porque no tiene la libertad suficiente como para no estar nerviosa de, en algun momento, ser echada por Escribano como le pasó a Susana Reinoso, antes de ella. En nombre del progresismo, Krochmanly quiere que el critico no pueda hablar autonomamente sino bajo la amenaza de despido.

Esto nos lleva al modo en el que concibe a un artista al que no se puede criticar sino es dentro del controlado y apretable esquema institucional. Es aquí donde segun entiendo está lo más reaccionario del argumento de Krochmanly ya que para él un artista es una persona que ni siquiera tiene algo para expresar sino que simplemente reclama status de artista. Según él, ese reclamo tiene como consecuencia un derecho que es el no ser criticado por agentes autonómos desde las redes sociales porque de hacerlo eso será considerado como bullying, injuria y odio. Entre la campaña de cancelación contra mí donde mi ‘odio’ radicaba en que habia filmado a una empleada de Starbucks tratando mal a mi amiga autista y en que no había borrado el comentario de alguien que habia llamado gorda a una artista acomodada de Ama Amoedo a esta nueva concepción del derecho esencialista del autodenominado artista a no ser cuestionado hay un salto interesante. Es como si el construccionismo que transforma al que decide cambiar de sexo en un sujeto con derechos intocables con efectos reales, por ejemplo, en el favoritismo con el que el sistema de financiamiento cultural los trata, quiera transferirse ahora a cualquier joven que decida que en lugar de cambiar de sexo, quiere ser artista. Mientas en el Renacimiento, el artista solo lograba serlo tras una serie de examenes; en la Argentina de Krochmanly cualquiera que decida que es artista tiene la oportunidad de considerar una critica contra su obra como un agravio personal y bullying. Como sabemos, en la historia del primer Kirchnerismo esto desembocó en la formacion de un organismo de policía moral como el INADI que, poco a poco, pasó de tener una función simbólica a intervenir en el Festival de Cosquin alterando modos de financiamiento y criterios de seleccion de artistas. Hoy, la política cultural no la dicta, entonces, el Ministerio de Cultura sino el INADI.

Al terminar del leer el tedioso y mal estructurado mamotreto de Krochmanly, algo queda claro y es que lo que pide es más orden y control. Mientras mi blog continúa posicionandose dentro de una genealogia Dadá que comienza en el Café Voltaire, continúa con Fluxus, Jack Smith, Batato Barea, el Che de los Gays y Pedro Lemebel; Syd Krochmanly incinera su liliputienense reputación para transformarse en un neoliberal administrador de las diferencias. Su intento de incluirme en la tríada de agentes del ‘mal’ cuyas criticas son puro odio es tan hiperbolico que lo convierte en el censor de los Neo-Dada en epocas de Neoliberalismo Pseudo-Progre. Queda claro que me mal usa como ‘case study’ de un analisis de sociologia de la cultura pero el modo en el que moraliza la critica como odio asimilandome a discursos vacíos como los chistes de Villarán y la ignorancia de Lesper revela un reclamo de orden y control frente a la impotencia del sistema tras el error que cometieron en materia de manejo de medios al sacarme el Peter Marzio, por dar un ejemplo pero se podrían dar otros como el cumple de Fabiola.  El error de la cancelación fue doble ya que evitó la publicación de un ensayo sobre el Rojas en Estados Unidos con todos los avales del caso como si fuera tan conocido y a alguien le importaran más allá de los cuatro gatos locos que los coleccionan. El tiro en el pie de Gumier es solo explicable por su ya fuera de control alcoholismo y la decision y el maltrato para conmigo de la directora de ese instituto cuyo nombre ya no recuerdo que comunicó por Instagram y sin aclarar a qué escritos ofensivos se refería generaron un backlash de Argentinos, Paraguayos y Chilenos ofendidos por su actitud colonial que no hizo mas que desgastar al gobierno y a sus politicas de identidad sexiual y bajar al subsuelo la reputación del Marzio. Dicho de otro modo, lo que la operacion de mi cancelacion probó es que cuando el sistema no puede deglutir al Dada, lo patologiza. Por eso para Krochmanly la critica invectiva independiente es discurso del odio que precisa de medidas Foucaultianas de aislamiento y castigo. Desde un punto de vista racial, insisto en preguntarme por qué Gumier Maier y Sergio de Loof pudieron llamarme ‘negro’ sin ser calificados de odiadores. Desde el Neo-Dada-Pseudo-Fluxus argentino de Federico Peralta Ramos la critica tampoco era odio. Parece que hay algo en mí, en mi origen social, en mi autonomía que me convierte en una excepción.

Para terminar, no creo que la nota de Krochmanly me tenga como destinatario exclusivo sino que me transforma en una oportunidad para la generación de un clima dentro de cierta intelectualidad lectora de la revista Anfibia para quien la censura a internet es un acto de libertad creativa y amor al arte. A esta altura debemos hacernos la pregunta Hamletiana de si Syd es un pelotudo que no sabe lo que hace, dice y escribe o si recibió una orden de escribir una cortina de humo que prepare el terreno para un recrudecimiento de la censura en internet. Es más, les tiro una predicción: al final del año legislativo se va a presentar y aprobar algun tipo de proyecto de ley que comience ese proceso. Anfibia subtitula ‘Revolución Tecnológica y Conservadurismo Cultural’ y yo les devuelvo un titulo que es: ‘Syd Krochmanly, el censor neo-conservador que preanuncia los proyectos oficiales de regulación de la libertad de expresión en Internet’. Triste final el de este pobre muchacho. Una rata de alcantarilla a medio morir con infulas de carpincho.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON JORGE PORCEL JR.

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