EL LECTOR LAUTARO DICE:

“Alguien le tiene que decir que la historia del arte como disciplina no va más” Sin embargo a tu libro le pusiste de titulo “Historia del arte argentino” (a contrapelo claro). ¿Fue una decisión marketinera?

Podria decirse que tu libro es un ensayo critico, o una recopilacion de criticas que se ocupan del arte ( o de artistas y obras) de un determinado tiempo y lugar. Creo que la Historia como relato sigue vigente.

MI COMENTARIO:

La historia como relato situado y no totalizante, por supuesto que sigue vigente. Pero la historia del arte poco tiene que ver con ‘la historia’, en sí. A lo que me refiero es la historia del arte como metodología que necesita canonizar objetos y extraerlos de sus condiciones materiales de producción para constituirlos en ‘movimientos’, ‘estilos, y teleologías… Ese tipo de canon es algo que demanda el mercado pero es algo que cognitivamente estalló por el aire desde el arte feminista y la ruptura de la relación entre estética y etica en los 70s y qué decir de las contraculturas desde entonces como el Under. Creo que esa grieta ya está superada (la de la ética y la estética) pero la historia del arte, como disciplina, no se pudo recuperar porque sigue buscando ‘cánones’. Un ejemplo patético fue esa muestra de Roberto Amigo y Ticio Escobar entre el Museo del Barro y el Museo de Bellas Artes en donde se le impone al objeto crypto resistente guaraní desde tiempos de la conquista una vara purista y hasta, clasicista. En mi entrevista con Ticio Escobar, quedó claro que el tipo no sabe como salirse de su propio enjambre.

Yo no me considero un historiador del arte sino un experto en culturas visuales. Me interesan los modos de percepción y el lugar del artista en abrir avenidas para permitir al espectador entender contextos, materialidades (en sentido marxista) y modos de percepción. El historiador del arte siempre está buscando ‘the best thing’. Hay algo muy colonial y nostálgico en su metodología y su discurso. Por eso, los tenès al salame albacea de Batato Barea desesperado haciendo memorabilia o ‘ready mades’ y poniéndolos en pedestales o haciendo purismo de la libretita de anotaciones y cuando se organizò un simposio sobre Las Poeticas (con Tortonese y Urdaspilleta y Barea, obviamente) en el Parakultural, ninguno de los convocados por el MALBA con la excepción parcial de Cecilia Palmiero pudo explicar las performances. Su ennegrecimiento por deificar al objeto aún no canonizado les impide ver la obra por lo que es.

Respecto de lo que decís de mi libro, tenés razón (parcial). Es un ejercicio Benjaminiano (si se quiere) de tomar el relato canónico y desarmarlo para proponer desvíos al tiempo que cuestiono al relato como relato. De hecho, es lo primero que dijiste. La arquitectura del libro es la historia del arte canónica argentina de Lopez Anaya, por ejemplo, a la que señala y denuncia, recorriendola de manera critica; al tiempo que cuestión el modo en el que la curaduría y la critica se vinculó con ella.. Yo no solo me ocupo de los artistas sino de las lecturas criticas de esos artistas no solo desde su momento de producción sino desde entonces, a la fecha. Es un trabajo dodecaédrico, de ninguna manera lineal y de eso estoy muy consciente.

Pero recojo el guante tuyo como lector y te agradezco que lo leas porque de eso se trata y tengo que decir una cosa. Ese libro comparte con este blog su escritura reaviva (‘against the grain’) porque fue un libro que compartía con el blog un ethos descolonizador hacia adentro. A partir de ahora, sin embargo, mis libros no se construirán a partir de una reacción contra aquellos que serán criticados sino que enunciaran, discutirán y analizarán lo poco conocido y las relaciones no exploradas entre lo conocido pero ya no desde la Argentina. El sistema del arte argentino no se merece mi esfuerzo. La cancelación fue suficiente para que decidiera ni esforzarme en aportar nada mas que el libro escrito en Sudasmericana. Mi Historia A Contrapelo del Arte Argentino es un libro bisagra en mi escritura sobre arte. Si queréis, para parafrasearte, es mi despedida de la historia del arte argentino para reformular mi relación con la cultura argentina, en general.

 

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA NO ES CON JORGE PORCEL JR. SINO QUE ANALIZA SU INTERVENCIÓN COMO UN SINTOMA DE LA CULTURA POSDICTATORIAL ARGENTINA

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