ESTA ENTREVISTA LE FUE HECHA A MARINA OLMI EN LA NACION EN EL 2013

La artista plástica Marina Olmi (hermana de Boy, sí) se lanza a la autoentrevista con un orden de temas sorprendentes: anuncia que sabe curar el empacho, imagina colegios donde se enseñe meditación, cocina, masajes y agradece por ser feliz. Que ya es bastante. Su autofoto, también sorprendente.

-Si fueses un color, ¿qué color serías?

-Sería, mejor dicho soy, un azul profundo, turquesa, esmeralda… Según como me dé la luz.

-¿Cómo te ves a vos misma?

Me veo como si fuese una india con trenzas largas: tiro el cuerito, curo el empacho, creo en la palabra, confío, escucho señales… Pero mi pinta es la de un elfo. Soy una india en el cuerpo de una sajona.

-¿A qué te gustaría dedicarte si no fueses artista plástica?

Me gustaría trabajar en educación: cambiaría el sistema educativo, creo que es un buen comienzo para cambiar la sociedad.

-Danos algún ejemplo.

Los chicos no pueden ni deben levantarse al alba, ni estudiar 14 materias por día. Tienen que estar en sus casas, con tiempo suficiente como para descubrir quiénes son y qué les gusta hacer. Del aburrimiento y la soledad aparece quiénes somos. ¡Ah! Y tienen que tener materias como masajes, cocina y meditación antes de comenzar las clases. Y esto también debería ocurrir en los organismos públicos y en demás lugares donde se trabaja en grupo.

-¿No sería todo muy hippie?

Todo lo contrario! Sería todo más serio y verdadero, el tiempo rendiría más y se aprendería de verdad. La gente sería amable y, al estar en contacto con lo esencial, no existirían problemas de violencia ni de drogas.

-Suena raro tu planteo, ¿sabés de lo que hablás?

Lo sé porque lo viví: tengo tres hijos que amo y admiro, y fueron mis maestros. Los eduqué con mucho cuidado y dedicación. Lo hice con enorme respeto a quién es cada uno, y cada decisión que tomé o respuesta que di la medité desde mi corazón. Con ellos aprendí mucho de medicina, porque tuve que atender sus cuerpos y almas. Aprendí sobre los límites del respeto y, sobre todo, a que jugar no es cosa de niños, es cosa de la vida. Aún hoy, que ya son todos jóvenes y adolescentes, jugamos y reímos como hace 20 años. Jugar es algo que aprendí de mi papá, y doy gracias a él y a mamá porque esto me abrió una gran ventana y me dijo que todo era posible.

-¿Te fuiste muy joven a vivir a España?

Fui una gran viajera! Viví 20 años fuera de la Argentina, me moví con libertad y desapego, escondí mi dolor, me reinventé y morí muchas veces. Me divertí mucho, me enamoré siempre y lloré mucho también. Ahora vivo aquí, donde siento que debo quedarme y hacerme cargo de tantas cosas. No tengo ninguna duda de que estoy en el mejor momento de mi vida, y saber esto no es ninguna tontería: me da una perspectiva que, a pesar de lo difícil que resulte mi realidad, indica que hay una certeza secreta que me protege.

-¿Sos feliz?

Muchas veces en el día, y doy gracias.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA CUESTIONA LA DECISIÓN DE FRANCISCO LEMUS EN Ñ DE ATRIBUIRLE INICIATIVA (ARTÍSTICA?) A LA DECISIÓN DE UN ADICTO COMO JORGE GUMIER MAIER DE DEJARSE MORIR

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