La herencia de los grandes artistas es un tema contencioso y delicado porque lo que está en juego, ni más ni menos, es su legado y el modo en el que ese legado es presentado. Sin ir más lejos, el problema que esto presenta en un mercado reducido del arte en la Argentina es que, por lo general, suele ponerse el carro adelante del caballo y se infla demasiado a los artistas antes de que estos puedan o hayan construido los vehículos suficientes como para poder efectividad ese prestigio. Tambien están los casos en los que no hay descendientes y supuestos amigos reclaman derecho legal (inexistente) al manejo del patrimonio artístico lo que casi siempre acaba perjudicando la memoria del artista (dos casos son Omar Schiliro y sobretodo, Batato Barea).

En en el día en el que celebramos los 7 años de la muerte de Pedro Lemebel, mi querido amigo, el Che de los Gays en su programa de Radio ‘Siempre Viva en Vivo’  entrevistó a Gerlandine Mardones, una heredera, hasta hoy, desconocida del poeta, activista, artista y performer del vecino país. En el programa, su sobrina menor acusó de ‘exclusión’ a sus hermanos de padre, sobrinos y otros herederos de Lemebel, lo que deja de manifiesto una biografía familiar del autor de ‘Tengo miedo torero’.

Nacida en noviembre de 1983, Geraldine Mardones vivió la dura historia de cientos de hijos e hijas rechazados por sus padres, luchando larga e intensamente por ser reconocida e integrada a su familia paterna, transformándose finalmente en hija legítima de Jorge Mardones, hermano único de Pedro Lemebel, heredero universal de los bienes y patrimonio del escritor de las diversidades sexuales. Mi mamá Verónica era de Los Ángeles y a los 19 años llegó a  Santiago para trabajar en una feria artesanal en San Miguel y ahí conoció a mi papá Jorge Mardones”, recuerda Geraldine en “Siempre Viva en Vivo”, fijando el origen de su relación directa con Pedro Lemebel, su reconocido tío escritor, cronista homosexual, artista plástico y activista de la disidencia sexual en Chile. “Mi mamá y mi papá tuvieron una relación amorosa, aunque él era casado y tenía otros hijos. Yo me crie con mi mamá”, dice Geraldine, reclamando que apenas dos veces en su vida vio a su padre, la primera a los cuatro años y la última en 2015 cuando murió Lemebel. Ese último encuentro aconteció en el Cementerio Metropolitano en el concurrido y sentido funeral del autor de “Tengo miedo torero”. “Fue muy triste”, exclama, expresando desconsuelo por el trace que sufrió para ser reconocida como hija legítima de Jorge  Antonio Mardones Lemebel, hasta hace poco heredero universal de los bienes materiales e inmateriales del aplaudido escritor nacional e internacional. En el programa del Che, Geraldine hizo lo que era de esperarse de un heredero que pone en cuestión el reparto de la torta de la herencia pero, esta no es otra historia màs de herederos parásitos peleando entre si, sino que Geraldine entiende que en el centro del legado artístico del tío existe un rechazo militante a la lógica del mercado en favor de los humildes, las minorías sexuales y los marginados. Es por esto que ella no quiere ser parte de la herencia para hacer algo que es necesario cuando se maneja el legado de ciertos artistas que es democratizarlo, ponerlo en el commons. En otras palabras, liberar el dominio. En lugar de usar los derecho de la herencia para armar un cerco entorno de la obra, abrirlo. Es lo que, d este siempre, le vengo diciendo a Seedy Gonzalez, supuesto ‘heredero’ de Batato Barea (a quien, de alguna manera y salvando las distancias podríamos considerar como el Lemebel argentino) quien, en lugar de eso, continua limitando y creando barreras ilegales que van a terminar por asfixiar el legado de Barea. Yo, que soy un estudioso convencido de su obra, ni siquiera pude acceder al material con comodidad por la angurria de Gonzalez Paz, imaginases las nuevas generaciones que no lo conocen. Este es el punto en el que el mercado (que, en su faceta neoliberal Lemebel consideraba como una nueva forma de dictadura que hacía innecesaria el tipo de dictadura de regímenes como el de Pinochet, por ejemplo) se cruza con la cultura para generar algo que no siempre es lo que los artistas esperaba 

Al contar sus orígenes, su relación con su tío Pedro y reclama lo que dice le pertenece por ser una legítima Mardones, heredera, al igual que sus hermanos, de la obra y bienes “materiales e inmateriales de Pedro Lemebel”, según fundamenta su abogado Pablo Villar, anunciando un “juicio de cuentas”. “Algo están ocultando”, reflexiona Geraldine, señalando que desea liberar la obra y el  legado cultural de su tío Lemebel. “Pedro era del y para el pueblo, hasta dejaba que lo piratearan. Él era un tipo choro, prefería ir al Mercado Central a almorzar que ir a un restaurante caro, una actitud totalmente distinta a lo que está haciendo mi hermana Daniela con su legado. A mí, a diferencia de ella, me encantaría liberar la obra de Pedro Lemebel, permitir que se multiplique. Me gustaría ver más películas inspiradas en sus escritos, más obras teatrales, biografías, más memorias e historias de Lemebel”, reflexionan

Una versión extendida de la entrevista radial a Geraldine Mardones se puede leer en el diario digital “La voz de los que sobran”. “Me encantaría liberar su obra, permitir que se multiplique”, confesó Geraldine al periodista Víctor Hugo Robles.

https://lavozdelosquesobran.cl/a-7-anos-de-la-muerte-de-lemebel-habla-la-sobrina-desconocida-del-celebre-escritor-me-encantaria-liberar-su-obra-permitir-que-se-multiplique/22012022

 

 

HABEMUS NUEVO CAÑECHAT Y ES CON Oscar Contardo CON QUIEN CHARLAMOS SOBRE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE CHILE, LA INFANCIA DE Pedro Lemebel, LA RAZÓN QUE TENÍA ROBERTO BOLAÑO AL DESCRIBIR A CHILE COMO UN ‘NOCTURNO’, ENTRE OTRAS COSAS

Y SI LO QUERÉS ESCUCHAR COMO PODCAST, ESTE ES EL LANPODCAST BORICIANO DE ESTA SEMANA

MI ‘HISTORIA A CONTRAPELO DEL ARTE ARGENTINO’ (PENGUIN/RANDOM HOUSE, 2021) EN LA CAMA DE ESME MITRE

 

 

 

 

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