Aquellos obsesionados con Shakespeare como este blogger siempre estamos a la espera de lo próximo de Kenneth Branagh quien, de alguna forma, ha sido responsable de que mi generación se haya interesado en el legado del dramaturgo inglés, para bien o para mal. Su nuevo proyecto no tiene que ver con lo Isabelino sino con su propia infancia a la que mira con un ojo de época en el que se entrecruzan lo personal y lo político en: Belfast. El dilema que la pelicula plantea en terminos temáticos es cuándo en medio de una crisis política uno decide hacer las valijas y mandarse a mudar con todo lo que eso implica. Este no es un tema menor ya que plantea la negociación de lo feral en aquel que decide salvar su propio pellejo y la necesaria responsabilidad por lo que uno deja atrás; un tema para nada menor en el caso de los tantos exiliados argentinos que tuvieron que dejar todo para volver y, para colmo, ser victimas de maltrato o, peor, la indiferencia por la sencilla razón de que le recordaban al resto de la sociedad el horror del pasado.

Es el año 1969 y Jamie Dornan vive en el Norte de Belfast, un distrito Protestante en el que aún viven algunas familias Católicas. Su vida es casi idílica con la excepción de que tiene que pasar parte de la semana en Inglaterra y el fisco lo persigue con una deuda que, por lo pronto, no parece que pueda pagar, al menos, por un tiempo. Cuando su mujer (Caitriona Balfe) le pide al fisco que confirme que todo ha sido pagado, resulta que queda más por pagar y así va la vida. Más allá de esto son la familia ideal. Se aman, son hermosos y tiene dos hijos; Will y Buddy. Sus abuelos viven con ellos y son ni más ni menos que Ciaran Hinds and Judi Dench (que deconstruye con ironía cada intervención de los hombres que pasan frente a ella).

Pero pronto llega la violencia cuando los unionistas queman partes del barrio católico y arman barricadas para protegerse de la retaliación republicacana. Todo esto suena muy politico pero no es más que gangsterismo al estilo West Side Story en donde se piden coimas a las familias locales. Este grupo tiene un lider, un lindo morocho (Colin Morgan) que reciente la sutil imperfeccion de nuestro heroe, Dornan que es, por lejos, más lindo.

Pero la clave del film radica en lo visual. Brannagh crea un Jardin del Eden en medio del fragmentado Belfast y eso lo hace con una estetica en la que colapsan la fotografía del foto periodismo que es el modo en el que el realismo se adapta a los desafíos que plantea la realidad social desde mediados de siglo, al menos, a partir de la decada del 1960; por un lado, y, por el otro, el sentimentalismo del melodrama llevado al paroxismo en una escena en la que se combina desde Footloose hasta Fiebre del Sabado por la Noche. Lo que Brannagh hace es transformar al realismo en una moneda de dos caras para aquellos que pretenden pararse en la corniza y no tener que optar por un lado o el otro. En estos casos, la unica alternativa al realismo es el escapismo lo que nos lleva a otro debate del blog respecto de si se puede seguir hablando de canon artistico cuando, en realidad, lo que debería calificar como arte es aquello que pone en cuestion los esquemas de autoridad que habilitan esos canones. Brannagh opta por lo imposible: el realismo sentimental y, por supuesto, fascina. No sorprende que los unicos momentos en los que la familia parece escaparse de su realidad es cuando va al cine.

LA NUEVA TEMPORADA DE LA PASTELA COMIENZA CON LA FOTOGRAFIA DE LA MEMORIA AFECTIVA DE ROMINA RESSIA

HABEMUS NUEVO CAÑECHAT Y ES CON Oscar Contardo CON QUIEN CHARLAMOS SOBRE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE CHILE, LA INFANCIA DE Pedro Lemebel, LA RAZÓN QUE TENÍA ROBERTO BOLAÑO AL DESCRIBIR A CHILE COMO UN ‘NOCTURNO’, ENTRE OTRAS COSAS

Y SI LO QUERÉS ESCUCHAR COMO PODCAST, ESTE ES EL LANPODCAST BORICIANO DE ESTA SEMANA

MI ‘HISTORIA A CONTRAPELO DEL ARTE ARGENTINO’ (PENGUIN/RANDOM HOUSE, 2021) EN MANOS DE MI SOBRINA DILECTA, FLOR UCHIUMI EN EL GLORIOSO ATENEO

 

 

 

 

 

 

 

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