Un aspecto muy interesante de este cambio de ritmo y tono del blog es cómo se intensificaron los haters. Ustedes no los ven porque los filtro aunque ellos reclamen censura como si mi blog la tuviera que garantizar o como si se llamara censura y no curación, por ejemplo, lo que decido no publicar. Sin embargo, desde que el tono del blog cambió, los mensajes con insultos indescriptibles contra mí se intensificaron y me pregunto si esa misma gente que decía que el blog encumbraba (supongo que en su momento) una estética del odio, no es precisamente la que lo necesita Y lo cierto es que las reacciones más oscuras vienen de la comunidad homosexual y, como dije, en un post reciente si hay un aspecto del que yo me arrepiento es de la actitud de homofobia internalizada que permití que el blog tuviera en sus principios. La respuesta es muy simple: mi ignorancia. No entendía qué era realmente lo que me hacía diferente y ni siquiera sabía que mi adicción no era otra cosa que un modo de autonegación. Tampoco entendía la diferencia en materia de homosexualidad entre una critica constructiva y una crítica que lo único que hace es pasar el daño al otro que tambien fue víctima de ese daño y que uno, inconscientemente, piensa que se lo sigue mereciendo porque en el fondo no hay otra cosa que un profundo desprecio por uno mismo. Recordemos que hasta mis 26 años, en mi país, mi preferencia sexual podía ser punible con cárcel. El problema de mi generación, si se quiere, es que fue convencida por la generación de nuestros padres de que no sólo estábamos en una época liberadora sino que lo nuestro era tan incomparablemente menos duro de lo que ellos habían vivido que ni valía la pena escucharlo.

Ya sabemos que el blog en sus primeros años tras dos años de furia contra mí mismo aparece como un compañero, una audiencia para evitar volver a lo que yo habia definido como la muerte en vida. Era tambien una madre sustituta, un hermano mayor, un novio y un modo de conexión casi tan total como las sustancias y el sexo combinados. Sin embargo el blog generaba futuro y, tambien, saturaba mi tiempo como para poder sanamente postergar decisiones que de otro modo hubieran sido demasiado imposible para alguien en mi situación, en ese momento. Luego el blog fue una comunidad y de la comunidad aparecieron mis alumnos y los artistas cercanos a mí y una familia, mientras la mía (la biológica) se extinguía. A los cuarenta, recién me daba cuenta de que la familia biológica no es el único tipo de familia, tambien las hay de otro tipo en las que el afecto y el reconocimiento mutuo suele ser, muchas veces, más real.

Pero lo cierto es que el blog es tanto producto del talento como de la herida y de una herida muy homosexual, Argentina y de color más oscuro de piel. Como ya dije, según la categorización colonial española de razas que funda el orden capitalista en el siglo XVI, yo entro en la categoría de mestizo y no de criollo lo que automaticamente me coloca fuera de la elite. En la formación de mi rostro, bello por cierto, hay uno o dos cromosomas hispánicos que creo definieron mi vida; la que, sin duda, hubiera sido muy distinta para bien o para mal. Me pregunto si el afecto de mi madre hubiera sido tan intenso si salía chongo conurbánico. Y es precisamente eso lo que me acerca tanto a Lemebel y no tanto a gente como Daniel Link o Alejandro Modarelli que hacen un culto de lo criollo y marica. Es como si en la Argentina pre-Kirchnerista, ese hubiera sido un lujo de las clases medias blancas ilustradas. A eso agreguemos un dato para nada menor que es mi carácter de migrante, de tener que dejar el país en el que uno ya no ve oportunidades para una vida afectiva o económica plena. Todo eso tiene un costo y ese costo, tarde o temprano, se paga. El problema de este tipo de personaje en shock que pasa del desprecio de los compañeritos del colegio por ser gay y pobre a ser migrante y tener que manejar otros tipos de desprecios colonizantes es difícil de evaluar si no en primera persona por la sencilla razón de que, a cierta altura de la vida, uno se transforma en una maestro en el arte de negarse a sí mismo y acaba naturalizando el insulto que le es proferido una y otra vez. Y hasta el triunfo parece venir de la mano del insulto. Es tal vez por el esplendor alcanzado por mi al migrar que logré una plataforma que hizo que los criollos en el Rio de la Plata prestaran atención y cada vez fueron más y de pronto, una suerte de reencarnación de Ruben Darío aparecía en Londres; un mestizo, articulado y culto que hablaba desde donde a los criollos les gusta que se les hable y se los ponga en su lugar: la metropolis. Tal vez esta sea la razón de la intensificación de mensajes de odio tra que yo decidiera cambiar el tono del blog. Las víctimas que se perciben como víctimas necesitan seguir siéndolo para funcionar. Si hablamos desde el punto de vista de la raza, fue tal vez mi condición de mestizo la que hizo que eligiera como la primera persona que me enseñara cómo era eso de lo homosexual y me permitiera traspasar los prejuicios que me habian sido grabados a fuego por mi familia y la sociedad y que por cierto él replicaba pero me daba cierto espacio para traducirlos en algo que tuviera futuro, al menos, para mí fue otro mestizo como Gabriel quien, como muchos de Ustedes saben, falleció el día de mi cumpleaños mientras yo estaba festejando en Suecia.

Desde el día que decidí cambiar el tono del blog no paro de recibir mensajes homofobos con un tipo de escritura que denota que viene de uno o varios homosexuales ya que como suele decirse ‘ojo de loca, no se equivoca’. Pero de pronto, comenzaron a aparecer los específicamente referidos a Gaby con información no muy precisa pero que denota que lo conocían y que ya no me tienen a mí de destinatario sino a él. Desde hace años, yo vengo recibiendo comentarios que tengo que borrar sistemáticamente en donde se me desea la muerte por dos males, generalmente, asociados con la homosexualidad histórica: el SIDA y la soledad. Muchos incluyen a mi madre. El odio con el que esta gente odia es el de alguien que lo recibió en su propio cuerpo pero no necesariamente o, al menos, no sistemáticamente de este blog sino de una sociedad que grabó a fuego el daño y lo que solemos hacer es, en lugar de alquimicamente cortar el ciclo, lo pasamos a otros que consideramos fragiles o que están atravesando un momento fragil. Este tipo de post (me refiero a este que están Ustedes leyendo) abre, logicamente, ese frente. Es que la relación entre gays cuando se resiente es algo bastante parecido a lo que pasa con las minorías raciales en West Side Story. Qué es Grinder sino un escenario en el que un grupo de hombres se encuentran en loop a coger y rechazarse como si se tratara de una pesadilla que nunca acaba. Con la aceptación internacional de ser gay a lo Marley y de ser feliz como mandato en esos carnavales en donde ya no hay diferencia sino que todos son lo mismo y hacen lo mismo: copiar a sus contrapartes del Norte Global que es el Pride, se confirma que para ser gay hay que ser un ciudadano modelo y disfrazar ese pasado de daño y opresión en una sonrisa de oreja a oreja que, dicho sea de paso, no hace otra cosa que confirmar el dictum heterosexual de que somos banales y como dijo mi ex amigo José: ‘A Rodrigo sólo le interesa él mismo’. Esta falta de solidaridad entre gays hace que entre homosexuales los rumores de separación no sean meras separaciones sino violencia de género o el gustar de coger con drogas sea un estigma moralizante y no un síntoma del trauma de orígen de aquellos que a pesar de los supuestos vientos de libertad, no encuentran el modo de transformar lo que durante siglos se ha llamado ‘el pecado nefando’ en placer.. Pero nos gusta repetirlo porque nos permite no sentirnos solos en el daño. Es como si ser gay estuviera tan pero tan emparentado con el dolor de no ser realmente aceptado por tu familia y la sociedad en la que creces que lo único que nos queda es armar una comunidad para definirla a través de cierta bipolaridad en la que no hay nada entre ser un banal neoliberal o un autodestructivo adicto a la pulsión de muerte. El insultar a alguien que recien murió porque era chismoso o alguien n no lo quería no habla del muerto sino del que insulta. Yo creo que el gran triunfo de la mayoria heterosexual sobre los homosexuales ha sido el habernos hecho creer que somos libres cuando en realidad lo unico que hacemos es esconder el trauma y pasarnoslo entre nosotros y ese trauma es mucho pero mucho más tóxico y mortal que el HIV.

LANP FESTEJA SU PRIMERA DÉCADA REVISITANDO SU PRIMER CURSO PERO LLEVANDOLO A UN NIVEL DE COMPLEJIDAD QUE SÓLO EL LANPINSTITUTE PERMITE: EL JUEVES 24 DE MARZO EMPIEZA EL MEGA CURSO DEL ARTE DEL ‘EARLY MODERN PERIOD’ DE JOHANNES VERMEER Y GIANLORENZO BERNINI A DIEGO VELAZQUEZ