Varios lectores me pidieron diear mi opinión sobre la indemnización ‘millonaria’ que el Estado le pagará a Nacha Guevara por haber tenido que exiliarse. Algunos, incluso me plantearon su disgusto con la medida, supongo que porque sospechan Clotilde Acosta (su verdadero nombre) tiene suficiente dinero como para no tener que ser un costo para el erario publico. Según entiendo, ella le hizo un juicio al Estado lo que significa que el exilio forzado fue probado.

En principio, me sorprende la pregunta y mucho más que alguien pueda creer que puede ser un peso para el Estado y no un debe resarcir a un ciudadano que fue forzado a dejar todo e irse. Es cuestión de ponerse en la piel del otro y pensar lo que debe significar para alguien tener que ir al aeropuerto y despedirse de sus seres queridos sin saber si los volvería a ver. Además, el que la dictadura la haya considerado un peligro para el régimen siendo una artista que había estado en el Di Tella, habla muy bien de ella y de lo que hacía.

Ni hablar del traumático momento al llegar al nuevo pais cuando uno sin planearlo tiene que armar una nueva identidad para el nuevo lugar y sencillamente no tiene la energía. Supongo que deber ser como si la personalidad del exiliado se pusiera en pausa para luego adaptarse socialmente a traves de un shock y un agotamiento que no debe permitirte hacer nada. El cine muestra ese desarraigo mejor que cualquier otro medio y los dos personajes que me vienen a la mente son el de Leonardo Sbaraglia en la anteultima pelicula de Almodovar y el de Chunchuna Villafañe en La Historia Oficial de Puenzo. El de Sbaraglia está bien escrito y actuado. Cuando emigrado en España, al no tener nada para hacer y sufrir el trauma de estar en ese purgatorio sin identidad, se hace adicto a la heroina y luego para escaparse de ella, se vuelve a Buenos Aires donde retoma su vidas ‘normal’ con mujer y con hijo y deja el deseo y la felicidad en Espana. El suyo es un doble exilio; primero, de la Dictadura, y segundo, del verdadero amor (el de la droga) y del que lo conoce en el estado de falsa verdad en el que te pone la droga al enamorarte. Por su parte, el personaje de Chuchuna en La Historia Oficial es un tanto inverosimil. Demasiado segura de si misma y pudiendo tomar la distancia critica como para mandar a la concha de su hermana a una amiga que la trata de como si todo hubiera sido culpa de ella.

Y es precisamente ese un gran estigma del exiliado politico. Estoy muy interesado en el SIDA en la Argentina y lo que la hace excepcional en Latin America es que en la Argentina no entró a traves de los homosexuales sino por los adictos intravenesosos que al ser exiliados de regreso eran tambien considerados como militantes de izquierda. Esto significas que el exiliado politico se iba a un lugar en el que no lo reconocen y despues vuelv a a lun lugar en clave surreal. Por lo tanto, el que crea que Nacha Guevara no se merece una indemnización de diez millones, tiene que preguntarse por qué tan poca empatia por alguien que atravesó una situacion así. Personalmente, yo creo que diez millones es poca plata por semejante daño.