Hace poco lei un libro de James Harding en donde afirma, y me hago cargo de la parte que me toca, que la critico tanto en Argentina como en los países del centro tienden a creer que lo Vanguardista ha sido siempre generado en Europa o Estados Unidos y en la periferia lo que hay es siempre derivative de aquello. Desde ya, hay algunas excepciones que no hacen otra cosa que confirmar la regla. Por ejemplo, Oscar Massotta escribió su articulo sobre la desmaterializacion del arte, un año antes que Lucy Lippard; pero haberlo hecho y reclamar esa prerrogativa no hace otra cosa que confirmar que hemos perdido por goleada ese partido. Dicho de otro modos, los términos de la relación entre centro y periferia estan mal planteados y desde la ‘consagración’ de un periodismo cultural al que le incomoda el verdadero arte, ciertas figuras no recibieron el reconocimiento merecido. Así mientras se habla de la papanatas de Marcia Schwarz que pinta cuadros burgueses, para livings burgueses y muestra en Punta del Este con la curación de Wally Diamante, Griselda Gambaro es un ejemplo de integridad.

En el mencionado libro de Harding, hay un articulo dedicado al teatro de vanguardia argentino. Su autor es Jean Graham Jones y en su capitulo recorre la historia del teatro argentino como independiente de los avances de otros lados. Así cuando llega a la década del 1960 se encuentra con las teorizaciones de Nestor Tirri que era una suerte de Fernando Iglesias pero mucho mas leído aunque igual de pelotudo. Tirri habló de tres tendencias en la década del sesenta. La primera era la del realismo naturalista. La segunda, la de Vanguardia en la que incluía a Eduardo Pavlovsky y Griselda Gambaro como de un absurdism copiado de Beckett y el tercero, el experimentalismo del Di Tella que, obviamente, como el cipayo de Iglesias consideraron como una verdadera revolución de creatividad cuando, en realidad, era todo lo contrario. Lo cierto es que Griselda Gambaro cuando escribió esas obras nunca había leído a Beckett. Por qué Tirri menospreció tan automáticamente a lo vernáculo en relación a lo extranjero. Esa es la pregunta del millón porque el nivel de autoboicoteaje cultural argentina es increíble. Griselda Gambaro ha sido uno de los valuarte del arte argentino (en la forma del teatro) mas alla de lo cualquiera diga. Para mí, la mejor.