Hay un libro que hace mucho estaba esperando porque pone las cosas en su lugar y permite mirar a mi país de adopción y ya inminente nacionalidad desde el punto de vista del comercio de esclavos. Fue esta industria la que, según plantea el libro Slave Empire: How Slavery Built Modern Britain’ de Padraic Scanlan la que permitió construir al imperio britanico. En 1833, el Reino Unido pagó el equivalente a 40 por ciento de un año de inversión del tesoro como compensación tras la abolición de la esclavitud. Para entonces UK ya había transportado tres millones de esclavos a América.

Desde entonces, Gran Bretaña no se ha querido hacer la pregunta de cuánto depende su status actual en el mundo de ese pasado esclavista. En lugar de eso presenta la multiculturalidad. Para los británicos es como si el comercio de esclavos hubiera sido algo que no afectó a su economía y en lugar de responsabilizarse por su pasado o de establecer algún tipo de diálogo reparador con los descendientes, optaron por creer que lo que los motivó y los sigue motivando es su pasión por la libertad. Para esto, crearon una historia que supone compensar por lo perpetrado que no es otra que la de los escuadrones del Oeste Africano, un grupo de naves que monitoreaba las costas de Africa Occidental ‘previniendo’ que se comerciara con seres humanos.

La realidad fue muy distinta. Lo primero a aclarar es que los escuadrones citados hicieron los suyo pero no tuvieron el impacto del que se habla. En realidad, su función era la de atacar a los reinos de África Occidental cuando no pagaban el tributo exigido. Y qué paso con los esclavos libertos después de la abolición? En su libro, Scanlan dice que se les pagaron salarios demasiado bajos como para comprar un poco de tierra por lo que tuvieron que seguir como trabajadores produciendo azúcar, café y algodón en las terribles condiciones de trabajo del Caribe. De hecho Scanlan plantea que ese era el objetivo desde el principio. Esta era la postura de incluso los mas apasionados abolicionistas estaban a favor de que los negros siguieran trabajando en las mismas plantaciones.

El libro se basa en el argumento original del ex primer ministro de Trinidad y académico Eric Williams y en una serie de reelaboraciones más recientes que plantean que el comercio de esclavos es central en el desarrollo del capitalismo en Inglaterra y la clave de su éxito. Pero Scanlan avanza en dirección a los beneficios que las industrias que se beneficiarios de todo lo accesorio y dependiente de la esclavitud como, por ejemplo, la ropa, creditos, correo, etc. Todo esto trajo 10% de retorno a la inversión. Era un negocio redondo desde donde se lo viese. Tal es así que en un paper del 2004, los economistas Thomas Picketty y Gabriel Zucman plantearon que si sumamos todo el negocio de la propiedad de esclavos en Estados Unidos llegamos a la conclusión de que era más importante que el de industrias, trenes y canales combinados. Y convengamos que el tráfico de esclavos a Estados Unidos sumaban menos del cinco por ciento del comercio total de Brasil y el Caribe.

Para tener una idea del tamaño del negocio, en 1660, la colonia británica de Barbados generaba ganancia del azúcar mayores que toda la minería española en Latinoamerica combinada. Muy pronto esa escala de producción se extendió a Jamaica y el motor de este crecimiento era, indudablemente, el comercio de seres humanos. Podría decirse que la consagración de Londres como centro de servicios financieros está en directa relación con la prosperidad que trajo ese sector. De hecho, en el siglo XVIII Londres ya contaba con 750,000 habitantes comparado con Paris, tres veces más chica. Por esto, Scanlan afirma que ‘el comercio construyó al imperio britanico pero la esclavitud hizo al comercio’.
Y agrega: ‘este país no es mas que una lavadora de dinero off shore que transforme al Mal en dinero’.

Este tema continuará…

LA CAÑECHAT QUE COMIENZA A DECONSTRUIR LA LECTURA NORTEAMERICANA DE Pedro Lemebel