Fito Páez estrenó el videoclip de “Los Años Salvajes”, la canción que da nombre a su trilogía con canciones grabadas desde el comienzo de la pandemia junto a otros artistas. La canción es ambiciosa y relata la experiencia de una generación ‘cagada a palos’. Dice transformando el horror en algo parecido al realismo fantastico de Bolaño: 

Tomamos el camino más corto
Había que llegar rápido a ningún lugar
Una jauría de perros casi nos mata en Taití
A mi bro y a mí, en la mitad de la noche
Dos ninfas del Olimpo se quitaron las alas en ese sucio boulevard

En el video, Fito hace dos cosas. Por un lado se inserta en un legado con el que tiene una relación compleja y contradictoria: el de la contracultura Under con una serie de citas parricidas que tienen como momento culminante una segunda mención a Batato Barea. Debe recordarse que la primera mención por parte de Fito fue en su Tercer Mundo de 1990, una suerte de actualización de Siglo XX, Cambalache de Enrique Santos Discepolo. 

Entonces, en un minuto, el cielo se hizo un techo de estrellas
La sesión espiritista duró más de lo debido
Y terminamos bebiendo en la calle con el fantasma de mi madre
Después, salí a buscar venganza y allí estaba
Ese niño, jugando con una navaja, mirándose en mi espejo
¿Te acordás?

En este punto, Fito da cuentas de la experiencia de una generacion que no pudo hacer su propio luto porque ese luto fue ocupado por la oficialidad de las Madres de Plaza de Mayo y la Transicion Alfonsinista. Sin embargo, en este punto, en lugar de adentrarse en la necesidad de hacer el luto, Fito transforma la experiencia en algo cool y superficial y si el Under no fue algo fue ser superficial. 

Esteticamente transforma a Buenos Aires en un desierto espiritual y para esto construye un sistema de oposiciones ciertamente maniqueas que se cristalizan en el doppelganger que representa la personalidad escindida de todo artista comercia, en este caso Fito himself: la máscara y la autenticidad del artista; olo Real y lo Simbolico.  La diferencia entre una y la otra depende del caso y por lo visto, en el caso de Filto la diferencia es un abismo en el que el lado perdedor y vagabundo convive con el erudito porteño de citas culturosas serpentinas. Ambos resultan seres despreciables. Es que Fito no ve nada redimible en él mismo. Lo que el video es en tanto retrato de la personalidad artística de Fito es una grieta pero exagerada como la que ha venido esterilizando nuestra cultura por casi dos décadas. 

Estéticamente, hay una sucesión de citas que acaban confundiendo: algo de ‘Las Alas del Deseo’ de Win Wenders, Doctor Jekyll and Mr.Hyde y esa pelicula de vagabundos de Robbie Williams de cuyo nombre no me acuerdo. Análogo uso del doppelganger hacen Nicola Costantino y Jeannette Winterson en su maravillosa autobiografia en donde cuenta la superación de una depresion a partir de la personificacion de su lado depresivo. El problema con Fito es que ninguno de los dos lados lo redime y para peor, se refugia en la oportunidad victimización que le da su generación. El video es melodramáticamente efectivo pero el componente ideológico que lo sustenta deja mucho que desear. Lo mejor y más autentico del video es Fabiana Cantilo. 

 

ESTA QUINCENA LA CAÑECHAT ES PARA UNA PERSONA CUYA INTELIGENCIA ME CAUTIVÓ Y SE ME NOTA

Y LA HORA DE LA PASTELA DEDICADA A ENCONTRAR EL ARTE CUANDO EL ARTE NO ESTÁ DONDE DICE QUE ESTÁ