El PRO confirma sus credenciales de ser el partido político más peligroso cuando es puesto a cargo de la cultura. Si la designación, primero de Darío Lopérfido y María Victoria Alcaraz eran problemáticas por las falencias educativas y bulimia de celebridad del primero y el punterismo de la segunda; la designación de Jorge Telerman suena como el canto de cisne de una gestión cultural que no tiene mucha idea de qué hacer. De hecho, el Ministro Avogadro tuvo dos estrategias; ambas fracasadas. La primera fue la de transformar a Buenos Aires en un polo de industrias creativas al estilo de Tony Blair y su ‘Cool Britannia’. Desde ya, sus subeducados sueños le duraron lo que un pedo en una canasta. Luego intentó volverse populista y el resultado fue el desagrado de unos vecinos precarizados que anhelan la calidad que el Estado, en materia cultural, ya no puede garantizar.

Y así llegó Telerman quien hereda algunos buenos segundas y terceras líneas, como en ballet, por ejemplo. Pero el PRO en el Colón ya tiene una tradición, yo diría, iconológica que es la de las ‘ladies of the manor’. Es como si la oportunidad de recibir a los invitados en la puerta viniera con un premio adicional en donde el Director y la Sra Directora devienen un proxy del Presidente de la Nación y la Primera Dama (que ya de por sí dejan bastante que desear, al menos, en lo que refiere a lo protocolar). En esta puesta en abismo aspiracional hubo un momento fundador pero delicioso que fue el matrimonio entre Dario Loperfido y Esmeralda Mitre que hizo uso de su apellido y carisma para tomar del brazo a su marido y en ese momento, clavarle el ultimo clavo a su cajón político, a pesar de cual Son Juana Ines, estar afirmando todo el tiempo que todo lo hacía por él. A las pruebas me remito. Mirenla a ella hoy y mírenlo a él. Por goleada….

Me consta que Telerman es uno de esos babosos a los que despues les cuesta la erección. En lo que es bueno es en invertir increíbles cantidades de tiempo halagando a mujeres inseguras. Y siempre hay un roto para un descosido por lo que apareció la pésima pintora cuyo mejor atributo es tener un duplex en una coqueta esquina porteña que, sin duda, le sirve como HQ para sus reuniones sociales a un más popular Jorge Telerman ya con varios años de gestión y algunos morlacos bien guardados. Prueba de esto es la contratación directa de Wally Diamante para hacer del Colon ya no una oportunidad para todos sino específicamente para los que nunca agarraron un libro, como por ejemplo, Eduardo Costantini.

 

LA CAÑECHAT Y PASTELA DE ESTA SEMANA SON IMPERDIBLES