Creo que hay momentos en las historias culturales de los países en los que del arte y la cultura no se puede hablar desde la oficialidad sino desde nuestros lugares y el modo en el que lo hacemos en esta Hora de la Pastela de Lucas Martï, nos coloca en una línea que de reflexiones altamente informadas, desconfiadas de la oficialidad de la institución artística y cuestionando el propio privilegio que se retrotrae a esa reveladora charla entre Pedro Lemebel, Roberto Bolaño y Raquel Olea sobre que lo que ya no importa es el idioma o la nacionalidad sino el acceso y nuestra conciencia de quien es el que se queda afuera. Para mi, esta es una de las mejores intervenciones performatives de LANP en el espacio cultural; la que, además, es una puesta en abismo porque reflexiona sobre el arte de performance en la Argentina.