En el siglo XVI, los esclavos Africanos que se escapaban, se refugiaban en los, así llamados, quilombos; algunos de los cuales, en el siglo XVII se volvieron ciudades por propio derecho. Tal vez, el mejor ejemplo de esto fue Palmares en Pernambuco, una, especie de polis gobernada al modo Africano que, en su apogeo, llegó a tener veinte mil habitantes mientras en Rio de Janeiro había solo siete mil. Era de esperarse que las autoridades Portuguesas vieran este tipo de conglomerados con recelo, como potenciales focos de sedición. Si el ‘amarronamiento’ es una palabra, Palmares fue su ejemplo más acabado, al menos, en el Nuevo Mundo.

 

 

En el mundo anglosajón y más específicamente norteamericano no tengo conocimiento de referencias a Palmares hasta la llegada del libro de Gayl Jones, una de las escritoras negras más reconocidas desde la década del 70. Su libro es ambicioso sobre todo si tenemos en cuenta lo dicho por Carlos Jobim sobre Brasil: ‘este no es un país para principiantes’. Como bien sabemos, Brasil tiene algo que fascina al extranjero pero apenas uno se adentra lo que ve es algo muy distinto. Jones evita los clichés y ve en Palmares un lugar fundamental en la construcción del orgullo que yo noté en mi ex el Bahiano y su entorno….si se quiere, algo no muy diferente a la Masadas para los Judíos y la Batalla de Chapultepec para los Mexicanos.

El 20 de Noviembre es la fecha en la que se recuerda el asesinato del último líder de Palmares, cuando su cabeza fue colocada en un palo y paseada por todo Recife. Desde el 2011 es una fiesta patria, el Día de la Concientización Negra. El gobierno brasileño creó la Fundación Palmares para mantener esa conciencia negra lo que se cristalizó en una exhibición llamada ‘Historias Afro-Atlánticas’ en el 2018 en el Museo de Arte de San Pablo, en la que el periodo de Palmares ocupó un lugar central. Este vinculo entre Palmares y el orgullo nacional hace que cualquier extranjero que se meta en el tema, por mas negro que sea, camine en un campo minado. Esto nos lleva a plantear una pregunta demasiado vigente estos días : A quien le pertenece una historia y quien tiene el derecho de contarla? Lo interesante de Jones es que presenta el caso no como algo que pertenezca a Brasil sino a los descendientes de los esclavos, en general, o sea, a las víctimas del colonialismo y la opresión racial. Al hacer esto, Jones se sale de la especificidad del descendiente de esclavos noereamericanos para, desde el Norte, incluir a Brazil en una historia mas general de la esclavitud. El país tiene la más grande población de descendencia africana fuera de África: entre sus 210 millones, más de la mitad reclaman algún tipo de ancestro Africano. Durante los tres siglos de comercio de esclavos en el Atlántico, por lo menos, cuatro millones de personas fueron transportadas de África a las colonias Portuguesas de Brazil. Esto es diez veces el número de los transportados a los Estados Unidos.

 

 

El periodo que abarca la esclavitud brasileña es tambien mucho mas largo que el norteamericano ya que comenzó antes y duró hasta 1888 y no se limitó a una region en particular sino que fue nacional. Los Portugueses desarrollaron diferentes terminos para referirse a los tonos de negro mezclados con blanco y con indigena que han poblado Brasil y que muchas veces confunden: por ejemplo, Rogerio es mas blanco que yo. Lo que Jones parece señalar con esto es que la esclavitud tuvo un efecto mucho mas profundo en Brasil que en los Estados Unidos; lo que los obligó a idear modos alternativos para afrontar su propio legado y trauma histórico.

 

 

El personaje principal de Palmares es Almeyda, a quien, en la novela conocemos a los siete años de edad. Almeyda es una niña esclava viviendo en una plantación con su madre y su abuela, una bruja que todavía reza en arabe y mantiene resabios de la cultura islámica que trajo desde África. La atmósfera tiene la pesadumbre narcoleptica de Wide Sargasso Sea de Jean Rhys. Sin embargo hay un cura progresista le enseña a Almeyda a leer y escribir lo que le permite acceder a la ‘Mansión’. Al alcanzar la pubertad, es vendida y tras un encuentro sexual un tanto grotesco con su nuevo dueño, es alquilada para trabajar en una fábrica de zapatos donde escucha, por primera vez, el rumor de que los esclavos pueden llegar a ser libertos. La mujer del dueño, celosa del carisma sexual de Almeyda, se propone hacer de su vida un infierno y cuando algunos soldados africanos aparecen, ella quiere unirse a su causa. Y lo hace…

 

 

Brasil ha evidentemente fascinado a Jones desde principios de su carrera. Su primera novela, Corregidora, publicada en 1975 cuando tenía veinticinco años trata de una cantante de blues con ancestros esclavos que había sido reiteradamente violadas por sus dueños portugueses. Desde entonces, Jones ha establecido una suerte de alianza estratégica con la Latinamerica esclava, desde el punto de vista de la lengua. El idioma que hablamos los Latinoamericanos busca independizarse del de la colonia como los esclavos de sus dueños y esto plantea en el sonido y en la narrativa una historia de imaginerías que se construyen en devenir teniendo el pasado y el presente como paisaje. Pero en Palmares, Jones demuestra una particular atención y comprensión de la historia brasileña y una peculiar habilidad para realizar con ella una síntesis que impacta en su propia historia. Lo mismo puede decirse de su conocimiento de folklore y tradiciones Afro-brasileñas. Incluso, incluye guiños eruditos con los nombres de famosos viajeros del periodo como, por ejemplo, Rugendas; que en la novela es un cartografo que se casa con la abuela de Almeyda y alude a Johann Rugendas, un pintor aleman de paisajes que se especializó en el registro visual de la esclavitud y fue uno de los precursores del ‘romanticisimo tropical’, un genero de exoticismo naive que es a America Latina lo que el Orientalismo al Medio Oriente.

Palmares también incluye a un artista llamado Johann, que es una mezcla de dos pintores holandeses Frans Post y Albert Eckhout, ambos en “Brasil en 1640 como miembros de la corte de Johan Maurits van Nassau-Siegen, gobernador del Brasil Holandes. También Jones incluye una plantación llamada Marcgraf, en referencia a otro científico alemán, astrónomo y cartógrafo Georg Markgraf. Esto quiere decir que Jones está muy atenta al dominio holandes en la zona en 1630 y es lo suficientemente sofisticada como para recordarnos que entre 1580 y 1640 Portugal era una colonia Habsburgo lo que convierte a Brasil en una colonia de una colonia.

 

 

So far so good, pero Jones, como muchos novelistas, ajusta la historia a sus propios objetivos. La presencia Europea y la reacción a Palmares es presentada como homogéneamente hostil cuando, en la realidad, no fue así. Por ejemplo, Nassau envió varias misiones a Palmares con el objetivo de establecer una relación comercial y militar contra los portugueses. No fue lo blanco y negro que ella plantea. Asimismo, Jones parece sostener que la solidaridad racial no existe y que el efecto de las perversiones de la esclavitud son parte del trauma no solo de las victimas sino de todos sus contemporaneos. Uno de los personajes dice: ‘Vos te crees que porque tenemos el mismo color de piel, no existe distancia entre nosotros dos. No somos iguales, y por eso te exijo que cierres la boca’.

En una entrevista, Jones manifestó su interés en Latin America y en su literatura, en especial en la literatura de Gabriel Garcia Marquez. Palmares tiene momentos que evocan al Realismo Mágico con genitales que desaparecen en momentos traumáticos, personajes que cambian su edad a discreción, una idea del tiempo que se expande y se contrae y la proliferación de una serie de pociones, hierbas y magias que cambian destinos.

La vida de Jones es peculiar en su mezcla de academicismo y militancia. Tras obtener su doctorado en Brown bajo el ala del poeta Michael Harper; este llamó la atención de Toni Morrison, entonces editora de Random House quien, rápidamente, reconoció su talento. Tras una serie de premios y publicaciones llegó a ser profesora de la Universidad de Michigan. Sin embargo, su vida volvió turbulento cuando se casó con el activista Robert Higgins quien en 1983, en una marcha gay, dijo que el SIDA era el castigo divino contra los pecadores. Tras esto no es claro lo que ocurrió pero sacó un revolver y disparó al aire. Ante la posibilidad de una sentencia de cuatro años de prisión, huyó de los Estados Unidos. Jones lo acompañó, renunciando a su trabajo y enviando una nota de protesta a Ronald Reagan que decía: ‘Rechazo tu racismo y le pido a Dios que nos proteja. Yo se que él está del lado de Bob’. Con Higgins convicto, la pareja se estableció en Europa donde en 1986 Jones publicó su novela en alemán, Die Vogelfángerin, traducida al ingles en 1988. Tras esto volvieron a los Estados Unidos con un nombre falso. Cuando Bob fue descubierto se atrincheró tras lo cual se suicidó. Palmares es publicado tras estos acontecimientos lo que da mucho para pensar en términos de la relación entre el trauma, la academia y el autosabotaje pero como obra, es una maravilla y con eso debemos quedarnos.

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