COACHING
COACHING CAÑETE 2 DIAS 390US



 

El Dilema del Artista Argentino

Los coachings han sido para mí una de las experiencias más enriquecedoras pero tambien una de las más frustrantes. Si bien esta refexión parece más orientadas a los pintores, en mi coaching el rango va de quien nos sabe cual va a ser su medio artístico hasta aquel que experimenta en Mexico y en otros lugares con ser  DJ como medio. Este es el caso de Oliverio Segura quien viene estudiando historia del arte conmigo tras hacer el coaching y hoy es uno de los jovenes mas interesantes no por el producto sino porque el cree en el arte como algo procesual y comunitario y está increiblemente informado para tomar las decisiones que hagan de su carrera un lugar significativo/ Tras años de trabajar codo a codo con decenas de artistas y rehusarme a perder mi tiempo curando muestras ya que estoy convencido que es una profesión puesta al servicio del disciplinamiento de los artistas para su homogeneización, fui acumulando experiencia en identificar el tipo de problema, frustración y potencialidades que suelen venir atados a la noción de ‘artista argentino’. En una cultura liberal cruzada por el psiconalisis, estos problemas son, desde ya, presentados al artista como propios. Esto es confirmado por la naturalización de una idea romántica del arte como hecho por un genio, en contacto con lo trascendente. Es precisamente ahi donde comienzan los problemas porque el genio, en cuestión; la mayoría de las veces, no puede cumplir con los mínimos requisitos del genio porque es una mujer con la carga horaria gratis de toda mujer cuidando a su familia. A esto se suma la cuestión de clase y las promesas de un sistema de educacion artïstica complejisimo que luego, tras darle los titulos a los hijos de la clase media, les cierra las puertas e incluso impide la renovación generacional en puestos de gestión cultural y de la critica y cuando lo hace, lo hace con un criterio partidista y extractivo. En otras palabras, la situación del artista argentino que no es Cenicienta (osea Chaile) parte de un equivoco y se encuentra con un sistema creado para frustrarlo.

 

Costos:

Nuevos Coachees = 790 dólares

Coachees Reincidentes que Pasan a la siguiente etapa del proyecto= 390 dólares

Yo elijo con quien trabajo y esto no depende del CV sino del tipo de problema y trabas que tengan. Tiene que ser un desafío para mí. Por lo tanto, mientras me contactás, anda pensando en dos párrafos resumiendo tu proyecto artístico y sus dificultades

Nueva Etapa de los Coachings

Por eso, quiero pasar a una segunda etapa en mis coachings. Una etapa, donde la critica descarnada da lugar a un acompañamiento crítico en el tiempo. Antes de replantearme esi tenía sentido o no seguir con los coaching hice un balance de la experiencia y yo no estoy conforme en un 60%. La mitad se caracterizó por un tipo de artista que quería hablar conmigo por el solo hecho de hablar o directamente consideró que del coaching iban a surgir algún tipo de revelación. Dicho de otra manera, estos últimos, me transferían generosamente el beneficio de su genialidad por asociación. Lamento decirles que ninguno de aquellos con los que trabajé son genios.

 

El peso de la herencia

El artista argentino es heredero de dos tradiciones que tienen un efecto negativo en sus motivaciones. La primera es romántica. Para dar un ejemplo, esto es la ficción de ‘Marcia Schvartz, la gran pintora argentina’ en la que la se intenta recuperar el tiempo perdido en manos del machirulaje que a lo largo de la historia del arte excluyó a las mujeres. Pero, en realidad, lo que se está haciendo es reponer el mismo criterio machirulo, para peor se lo vincula con la cuestión nacional como si estuviéramos en el siglo XIX. Lo mismo ocurre con los pintores de la Neo-Figuración mezclado, en el mercado, con los reclamos de Martha Minujin de ser la personificación encarnada de algo trascendente llamado Arte. Esto en la realidad hace que un artista al que le dijeron que tiene talento como pintor, escultor o no sé qué crea que no necesita de nada más que eso. Este fue el caso del 70 por ciento de los artistas con los que trabajé. Ellos creen tener un talento en tanto ‘artistas’ que los excusa de cualquier preocupación, digamos, textual porque no solo me refiero a lo teórico sino a preocuparse por la realidad y poder sacar conclusiones inteligentes que no están filtradas por Pagni. Para ellos lo de ellos es el ‘hacer’. Ademas cuando hablamos de talento en el ‘hacer’ ya estamos en un plano que va de lo terapeutico (‘a mí lo que me gusta es pintar’) a lo performativo (‘mis amigos vienen a verme pintar y a mi familia le encanta’). Pero cuando hablamos de la realidad, caen en posiciones simples, opiniones muy mediadas por los medios y todo esto los devuelve a ese lugar de infantilidad en el que la diferencia entre uno y otro es una cuestión de estilo y la diferencia entre ellos y Doña Rosa es que ellos reclaman esa identidad de artista que además no tiene llegada.

La segunda tradición que el artista argentino hereda es la que podemos llamar expresivista en la que su arte es relevante porque es una conflacion de la representacion visual del sentamentalismo muy argento que llevan adentro (así aparecen nociones como ‘me toca una fibra’, ‘lo siento cerca’, ‘apela a mi corazon’, etc.) . Esto está vinculado con lo primero pero es llevado al siguiente nivel en donde el relativo lugar alcanzado por Guillermo Kuitca y antes que el, los ya mencionados, miembros de la Nueva Figuración, quienes confirmaron a una cultura de clase media educada en la universidad publica que arte y expresion de la interioridad y el almita son equivalentes. Lo que se equivocaron de decir es que uno seducía a todo lo que se movía y era lo mas acomodaticio que se conoció en el mundo del arte argentino y que el otro es mas malo que las ratas y digo, mas malo que las ratas. Todo esto sin percatarse de estar copiando los modelos norteamericano, ingles, italiano y la mar en coche.

Pero cuando la primera y la segunda tradicion se juntan y todo esto ocurre en medio de una reverberacion de la identidad del ciudadano como portador de derechos y no necesariamente obligaciones, el resultado es que de pronto el artista reclama el derecho so pena de victimización a ser reconocido por todo lo que no tiene. Yo no puedo creer que artistas que trabajan conmigo no hayan hecho cola para el curso de teoria o el de arte contemporaneo. El sentido de lo artistico cambió drasticamente en los ultimos cincuenta años y no hay lugar para las nociones arriba mencionada.

Es por esto que decidí duplicar el costo del mismo para los nuevos coachees y para los ya parte del proceso va a quedar casi igual. La razón es la seriedad con la que emprendemos el proceso y los recursos (ni hablar del tiempo) necesarios demandan un nuevo precio. Pero antes de solicitar hacer un coaching tenes que hacerte una pregunta fundamental y es si queres ser artista o no y si estas dispuesto o dispuesta a bajarte del caballo.