Hace ya mas de un mes participé en una conferencia de estudios de performance y teatro que tuvo lugar en Reykjavík, Islandia, lugar que adore y que recomiendo a todo aquel con los medios para visitarlo. En uno de los tours a uno de los volcanes, me encontré con Jackï Job, una bailarina y coreografa que en ese momento estaba terminando su PhD en performance studies. Sudafricana, feminista y negra, su mirada era desafiante y sofisticada al mismo tiempo. Cuando se refería a su práctica lo hacía de una manera un tanto demasiado eficaz lo que nunca es bueno. El discurso con el que encuadraba su practica era un derivado del post estructuralismo.. A mi entender esto no le hacía ningún favor a sus objetivos no coloniales, tratando de edificar sus movimientos como disolventes de todo intento de clasificación y significación. Esto reducía su práctica aún a una reacción ante la crítica o ante la necesidad de enunciar lo que siempre es un peligro.

En honor a la verdad yo estaba proyectando mis miedos y frustraciones en una conferencia en la que quedó confirmada la pretensión de la academia del norte de instituirse, como autoridad o promesa institucional de un cambio ético que involucra al sujeto subalterno, a los países del tercer mundo y a las razas presentadas como inferiores, etc. De alguna manera este giro académico de la performance pasa a reclamar el viejo lugar del artista de los siglos XIX y XVIII y mitad del siglo XX como intermediario entre la divinidad y el hombre. Con la naturalización de las políticas de identidad como parámetro cultural, la academia pasó no sólo a pretender ese lugar de autoridad sino también el de representación de lo subalterno dando por descontado que ese sujeto o esos sujetos carecen de una voz y necesitan al scholar/ researcher blanco de clase media urbana con educación universitaria que sin ningún prurito reclamaba la capacidad de mostrarle aquello que él no habían podido ver.

Fue entonces cuando me detuve a ver la danza en el video en cuestión y sentí algo que iba por fuera de lo teorico. Su performance era simplemente hipnótica y el dolor de su pueblo estaba sublimado en la mirada y en la energía en la intensidad de su propuesta. De pronto lo deconstructivo y lo disolvente no aparecían como meros ejercicios dematerializados presentados como intervenciones en lo público de la colonización sino qué como en el análisis del vogueing que hace el teorico queer, Jose Esteban Munoz en su Cruising Utopia; las reverberaciones de los huesos partidos y mancillados por siglos de humillación y tortura,  pueden ser vistos en el movimiento corporal en comunion como emancipación, Pero emancipación de que, contra quien y a favor de quien?

En el caso de Jacki, los movimientos no solamente se retrasan sino que  resisten frente el espectador y en tiempo presente cualquier intento de ser abordados de manera eficaz colonizando la relación entre la bailarina negra y el público blanco. Esto decoloniza la relación entre movimiento y categoría académica o, dicho de otro modo,  entre el sur como un ámbito de la experiencia y el norte como el ámbito de la teoría. Jackï se resiste hacer una abanderada  de las que padecen la violencia y el dolor para hacerse presente como un sujeto cool y elegante y esto me parece particularmente importante para deconstruir el lenguaje del opresor. El lugar desde el que esta negociación es realizada es el del sujeto libidinal no por lo bestial sino por lo non challant y civilizado, un invento ingles del que Jackie se apropia para usarlo en su propio beneficio.

EN EL ULTIMO MENSAJE QUE ME ENVIO

Ooohhh…. many thoughts….but just very quickly: It feels very uncomfortable. The jump from honouring the memories of slaves, the connection to their spirits in the ocean makes sense. What is deeply disturbing is how that connects to sustainable waste. It feels like a sick (and ongoing) way of connecting Black people to what needs to be discarded. Only, in this context, it’s as if a particular kind of/ understanding of Black people is what needs to be sustained. And for me, it is how it’s all reduced to rhythm and fun, as if children cannot be pensive and reflect on the impact of the sea’s memories, of slave memories, and how it impacts how and where we are, and feel like we do. Also, I think it’s missing the point of recycling materials, possibly. The artist, surely, has a deep connection to his choice of objects, and how and why that connects? I don’t think his focus is on recycling, as much as it has to do with how we connect and can try to transform things, or the world. The dancing children makes no sense to me. I could talk more, but got to go. My daughter leaves for France for 35 days. And we’re leaving for the airport in 15 minutes. Kisses xx

 

INTELIGENTSIA COMUNISTA DE ESTA SEMANA PRESENTA MI PRIMER CHARLA CON LA HEREDERA DE LA NACION

ESTA ES LA RESEÑA DE LA REVISTA.CRISIS A MI ‘HISTORIA A CONTRAPELO DEL ARTE ARGENTINO’.

LA ÚLTIMA CAÑECHAT ES MI CHARLA CON BOSCO Y JOJO DE KIM Y NOVAK TRAS LA PRESENTACION DE SU DOCUMENTAL

LA CAÑECHAT Y PASTELA PREVIAS SON IMPERDIBLES