Este blog debe referirse al supuesto caso de corrupción y lavado que involucra al presidente de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes y ponerlo en el contexto en el que sólo él puede hacerlo. Me refiero al abogado Julio César Crivelli quien además es un importante coleccionista. La casualidad hizo que hace unos días, su nombre fuera mencionado en la entrevista que hiciéramos a Andres Duprat, Director de dicho Museo, Sergio Pangaro y yo en el podcast ‘Inteligencia Comunista’, quien diplomáticamente se refirió a él en términos laudatorios. Sus halagos no eran gratuitos sino que aparecían en el contexto de la comparación que estaba haciendo entre su gestión y la de Jorge Glusberg que terminó en el procesamiento de este último tras la denuncia penal que Nelly Arrieta de Blaquier, entonces en el cargo que hoy ostenta el investigado Crivelli, le realizará en 1997. Duprat nos recordaba la trágica manera en que se daba fin a casi una década de gestión que, ambos coincidimos, fue una de las mejores de la historia de esa institución. Pero muchas veces las gestiones deben evaluarse más a través de lo que no se hace y a través de lo que se oculta que de lo que se hace.

 

La gestión de Duprat ha sido deliberadamente deslucida porque su objetivo fue mantener al museo al margen de los populismos de izquierda y de derecha. En relación a sus antecesores inmediatos, su gestión evitó la grasada facilista a la que se sometio al Teatro Colon de Larreta para ponerse a competir con el Museo de Arte Moderno, del otro lado de la Ciudad de Buenos Aires, en lo uque ha pretensión académico-curatorial compete. Es en la comparacion con el museo de Noorthoorn que su deslucimiento aparece justificado a traves de su propia falta de formación y de vuelo académico (y la paradoja es que ganó con justicia, el concurso para el cargo en el que esta) y la falta de presupuesto (muchísimo menor al de Noorthoorn quien no es mas que el resultado de un acuerdo de la elite cultural y la derecha poliica en la ciudad que se hizo realidad con Macri como Jefe de Gobierno pero que, como dije en el podcast, ya me habia sido anunciada hace casi veinticinco años. 

Como director del Bellas Artes, Duprat no hizo un uso narcisista del poder usando sus puntos debiles como herramientas de ocultamiento e invisibilización sino que le bajó el perfil para transformarlo en una isla de pluralismo en un país de fanáticos.  Mientras algunos intolerantes en su mayoría artistas abroquelados en su supuesta impunidad, Duprat aceptó presentar mi libro en su institución. La suya ha sido una gestión modica, pluralista y benefica. Ésto está lejos de ser el caso de su asociación de amigos que pasó de ser una instancia de censura y de cacería de brujas post-dictatorial en manos de Nelly Arrieta de Blaquier a un espacio híbrido cooptado por un grupo social de abogados, periodistas de segundo rango y aspirantes a socialites cuya apuesta, obviamente patriarcal, fueron las galas del grupo joven como si aún estuviéramos en los comienzos del menemismo. Un gesto recubierto de hormonas juveniles de los hijos de la misma gente de siempre, vestidos con camisa polo y cinturon gaucho. Pero Crivelli tiene algo en común con Andrea Giunta, Malosetti Costa y ese feminismo supuestamente progresista pero parasitario,  blanco y sediento de privilegios estatales desviados de sus reales destinatarios. Lo que las une es la invisibilizacion de la verdadera cultura y el disenso. La muerte de la critica.

 

En la entrevista con Pangaro y conmigo, Duprat dijo que Crivelli, a diferencia de Nelly Arrieta, era alguien con sentido común y facil para trabajar en equipo. Lo que, sin embargo, sospecho, que ignoraba era que esa superficie de respeto a la etiqueta del trabajo en equipo escondía una profunda hipocresía que en mi caso se transformaba en encono porque, desde el 2012 vengo insistiendo en la estrecha relación entre lavado de dinero y el mercado del arte argentino. Sin embargo, el hecho de que el Presidente de la Asociacion de Amigos del museo insignia se hubiera podido dedicar a pergeñar modos de evasión a esa escala es especialmente preocupante y nos invita a repensar el modo en el que esos espacios de legitimación son otorgados. Digo esto porque este potencial sorete me ninguneo en nombre de las buenas formas burguesas mientras habría facilitado la huida de millones provenientes obviamente de la corrupcion y vaya a saber de donde mas. La pregunta de por qué un potencial criminal de escala internacional quiere estar cerca de esas instancias de legitimacion del sistema del arte ha venido siendo respondida en este blog a traves de ejemplos concretos. La artista que se atrevió a romper la membrana del taboo fue Agustina Woodgate cuando dijo que algunas de sus obras alegorizan a su galerista Nahuel Vidal y sus, según ella, prácticas de lavado. Rápidamente, semejante acusación fue suavizada por dos miembros de la que hoy podemos llamar corporación del excepcionalismo e impunidad artistica, de los cuales uno de ellos tiene relación de dependencia comercial directa del dueño de la galería que lo representa (Barro). Me refiero a Marcelo Pombo quien en ese momento, dijo que yo era peligroso porque mencione las declaraciones de una de sus artista de lavador de dinero. La pregunta que cabe hacerse es la siguiente: yo era o soy peligroso para quién? La otra figura del mundo del arte que salio a echar una cortina de humo y tal vez fue premiada luego, fue Feda Baeza quien en un libro publicado con dinero de Mecenazgo Cultural y financiado por el Conicet publicó un ensayo sobre el dinero como material artístico en el que hace mención a mi entrevista a Woodgate para desviar la atención de los dichos de la artista con adjetivos dirigidos contra mi, acusandome de: chantaje. Con eso solo, lo podria dejar exhausto en juzgados pero mi tiempo vale mucho mas que la miseria de su realidad. 

Pero Crivelli tiene un lugar en la historia de este blog al ser uno de los primeros que puso en evidencia la falta de autocrítica, humor y por qué  no, la cola de paja del sistema del arte y la elite cultural porteña, al ni siquiera dignarse, allá por el 2015 a responder un llamado mío cuando quise tener su opinión desde su lugar institucional, escondiéndose cobardemente tras su secretaria. Además y más allá de todo, yo había estado en un cargo muy afín a ese museo en tiempos de Glusberg cuando fui Subsecretario de Cultura de la Nación. Pedante y maleducado, para mí pasaba de ser el referente de un mecenazgo vetusto y halitosico a un burócrata de élite, como muchos otros luego, que pretendieron construir poder invisibilizando a todo aquel que pusiera en cuestión su supuesta integridad moral. Un maleducado sin visión cuya único recurso parecía ser el desdén excepcionalista como si su lugar le diera impunidad o fuera una hipotética ortina de humo de una subjetividad corrupta, ajena a la filantropía profesada y si nos llevamos por sus escritos felicitándose por su coleccion, una intelecto limitado.

La acusación, transformada en causa judicial en estado avanzado por supuesto lavado de dinero y evasión fiscal ha venido siendo la espina dorsal de este blog desde su creación. Es posible que el encono de galeristas y referentes institucionales se debiera a que el blog posaba su mirada en cierto sector pretendidamente profesionalizado que desde el gobierno de Menem se vienen enriqueciendo usando al arte para evadir. Es tal vez por esa razón que la Argentina sigue teniendo leyes draconianas que impiden a los galeristas pequeños exportar obras de arte mientras desde la elite diseña estrategias para lavar en masa. Hace unos días, se hizo pública la investigación contra Julio César Crivelli como posible creador y gestor de sociedades en paraísos fiscales. La causa contra el también empresario y expresidente de la Cámara de la Construcción, que fue aportante de las campañas electorales macristas, se inició en octubre de 2021, pero recién en las últimas semanas comenzó a avanzar con un allanamiento a un estudio jurídico llevado a cabo el año pasado, en el que se encontraron documentos y correos electrónicos que lo señalaban como supuesto armador y gestor de sociedades en paraísos fiscales. Además, Crivelli estaría vinculado con una empresa off shore mediante la cual explotaría la concesión de La Recova. El entramado de empresas incluye al consorcio Plaza Intendente Alvear SA, sociedad en la que Crivelli figura como director titular junto a Fernando Roberto Lanusse (h), Ricardo Jorge López Naón y Tomás María Barilatti. Como presidente de la misma aparece Diego Servente y como vice Alberto Jorge Tarasido. La integran además Juan Pablo Tarasido, Daniel Fernando Lanusse, Liliana Beatriz Servente, Alberto Maggio, Juan Carlos Tremonti y Héctor Hugo Tapia como directores suplentes. La causa por supuesto lavado de dinero y evasión fiscal, que en un comienzo sufrió la disputa de competencia entre el fuero penal económico y Comodoro Py, quedó en manos del juez federal Marcelo Martínez De Giorgi y se encuentra bajo secreto de sumario?

INTELIGENTSIA COMUNISTA DE ESTA SEMANA PRESENTA LA SEGUNDA PARTE DE LA CHARLA CON ESMERALDA MITRE

ESTA ES LA RESEÑA DE LA REVISTA.CRISIS A MI ‘HISTORIA A CONTRAPELO DEL ARTE ARGENTINO’.

LA ÚLTIMA CAÑECHAT ES MI CHARLA CON BOSCO Y JOJO DE KIM Y NOVAK TRAS LA PRESENTACION DE SU DOCUMENTAL

LA ÚLTIMA CAÑECHAT ES LA SEGUNDA PARTE DE LA TRILOGÍA DECOLINIZADORA DE LEMEBEL CON UN OSCAR CONTARDO LLENO DE DATOS PERO CON UN LIBRO QUE RESULTARÁ FALLIDO