Desde que comencé a hacerlos tuve sentimientos encontrados con la idea de hacer algo alternativo a las clínicas para artistas, que denominé, a falta de un término mejor: coaching. Hoy, el trabajo de varios años comienza a rendir frutos: Luis Abadi haciendo performance en el Bellas Artes, Romina Ressia con su obra mas madura a la fecha en Del Infinito, Alexandra Kehayoglou con textiles activistas en varias muestras internacionales, Jawlowsky y el Itaú, Ivanna Blanco Gross en el Polo Norte, Laura Viñas camino a Glasgow, Marcela Magno con obra comprada directamente por museos internacionales, Lobo Velar en Milán, etc. Estos son simplemente algunos ejemplos al azar… pero con excepción de Ivanna, Kehayoglou y Ressia, en algunos casos no aparezco mencionado en la prensa o reconocido públicamente cuando del coaching salio la sugerencia de hacer algo específico. No es que no haya reconocimiento pero este tiende a ser dentro del ‘closet’ o en las redes sociales de pasada. 

Lo cierto es que la relación entre críticos y artistas es compleja. En principio porque su razón de ser es la demarcación de los límites de la intencionalidad artística. Un artista puede tener una intención determinada e incluso puede querer comunicar un mensaje a ser decodificado por el espectador. El crítico, es decir el buen crítico mira a las condiciones materiales e históricas a través de esa síntesis que el artista logra en la forma estética pero su contexto y su atención o falta de atención a los debates contemporáneos abren otros campos de interpretación. En Argentina, la concepción que se tiene del artista es, desde la construcción de la nación, de un tipo idealista y romántico. Sin ir más lejos la educación artística Argentina comienza buscando genios  entre los miles de aspirantes a ello que circulaban por las escuelas de arte. De ahí a la descerebrada de Maria Paula Zacharías y su programa de radio ‘Por qué son tan genios’, casi como si tuvieran un ADN más elevado. Esa idea atrasa un siglo ya que fue recién en la segunda década del siglo XX cuando se entrena en artes aplicadas. Pero mientras el mundo daba lugar a las vanguardias históricas, Argentina abrazaba la pintura como vehículo de una serie de gestos expresivos fácilmente legibles que registraban una versión ideal de la realidad o expresaban la interioridad del artista como si su pincelada fuera su firma. Aunque la Nueva Figuración de Luis Felipe Noé y Rómulo Maccio intentan politizar su mensaje a través de iconografía acorde, el resultado fue expresionista. Y por supuesto de la mano del arte expresivo viene el arte subjetivista y la pretendida lectura de ese tipo que, en realidad, era un golpe anti-académico desde dentro del arte. Es de este contexto del que emergen algunas riquísimas experiencias conceptuales durante los Setentas.

Pero con la llegada del neoliberalismo en la década del 80 y experiencias como el body art y la performance, el arte cibernético, y el land art, todas estas minimizadas como poco redituables al no poder ser vendidas en el incipiente mercado del arte. En el mundo, mientras  tanto, artistas como Julian Schnabel o Eric Fischl justificaban su obra objetual a través de la construcción de una mitología personal que era presentada lo suficientemente achatada como para ser transformada por el galerista en un pitch comercial. Dicho de otro modo el mercado de las galerías y las ferias que explotó en los 80 y 90 dependía de la restauración y reposición de esa misma noción romántica del artista como gente conectada con los esencial y avanzado de su tiempo. Esto para que quede claro es una ficción. Sin embargo a esto se debe sumar que con la expansión del mercado internacional y el modo en el que un periodismo cultural intelectualmente pobre y con falta de visión del sentido de la producción artística en los diferentes contextos de inestabilidad política económica de la Argentina, no paró  irresponsablemente de idealizar a ese mercado internacional como agente de validación de la calidad artística tomando como variable el éxito comercial en los centros hegemónicos del arte. Como profecía auto cumplida esa inexistencia de mercado fue reemplazada por los orgullosos padres de una clase media devastada que pasaron a financiar con ayuda del Estado esa fantasía. Mis coachees pertenecen a estas generaciones transicionales y vienen formados a rraves de ese sistema de valores. Así el arte devino otro ejemplo de optimismo cruel y los hizo resilientes pero muy individualistas. Y fue este blog el que se propuso aclarar los puntos o al menos agregarle el adjetivo ‘cruel’ a ese optimismo.

Desde un comienzo el blog atrajo diferentes tipos de artistas que quisieron aprovecharlo en algunos casos y en otros usarlo como plataforma para hacerse conocidos en un contexto en el que las redes sociales, Instagram y YouTube habian reemplazado ya a los canales tradicionales. Cómo si fuera una obra de arte de carácter político performativo en el sentido que le da Marcela Fuentes al concepto de ‘artivismo’, el blog se encuentra entre el arte político y la intervención directa que pretende cambiar la realidad lo que presupone que el estatus de artista romántico se pone en tensión como condición y aquellos que se autodenominan como tales pasan a ser automáticamente cuestionados en ese pretendido privilegio.  Pero tal negatividad no puede ser lo político  de la intervención política del blog y es por eso que la contraparte del restablecimiento de una relacion rigurosa con el pensamiento critico es, por un lado, brindar una serie de cursos que les den a los que puedan pagarlo la posibilidad de entrenarse en esos discursos, al tiempo que el blog se iba convirtiendo en algo así como un ‘intellectual commons’. Prueba de esto es que para el curso de Diego Velazquez se anotó una lectora Ecuatoriana que me emocionó al decir que, desde hace diez años, el blog le ha dado recursos que ella no sabía existían. Esto no significa que me proponga democratizar la cultura bajandola o elevandolo a públicos altos o bajos como Ticio Escobar o Darío Loperfido pretendieron hacerlo sino una apertura via la desmitificación de ese hermetismo lingüístico con los que la élite porteña o rosarina pretende perpetuar su pretendido monopolio intelectual.

Pero el riesgo de la enorme generosidad intelectual subyacente al proyecto de Loveartnotpeople es que es su fortaleza y al mismo tiempo su punto débil y es ese lastre romántico de un artista que se cree portador de derechos exclusivos lo que puede hacer que no valga la pena el esfuerzo de dedicarse a un grupo social tan nostálgico. Esta confusión fue aprovechada por carreristas oportunistas como Andrea Giunta con el concepto de ‘trabajador de la cultura o del arte’ que no es lo que dice ser sino la extensión del derecho peronista y corporativo a ser empleado del Estado por el solo hecho de reclamar el privilegio romántico, antes enunciado.. En medio de tamaña confusión o sea, por un lado, de un mercado que los romantiza para usar su supuesta aura para proyectarla en los objetos producidos para justificar sus precios y su pretendido excepcionalismo, el modo en el que el portal francés Matin_Queljournal se refirió recientemente a mi caso de cancelación como caricaturesco por haber señalado la pretensión de impunidad de los artistas. 

INTELIGENTSIA COMUNISTA DE ESTA SEMANA PRESENTA LA SEGUNDA PARTE DE LA CHARLA CON ESMERALDA MITRE

ESTA ES LA RESEÑA DE LA REVISTA.CRISIS A MI ‘HISTORIA A CONTRAPELO DEL ARTE ARGENTINO’.

LA ÚLTIMA CAÑECHAT ES MI CHARLA CON BOSCO Y JOJO DE KIM Y NOVAK TRAS LA PRESENTACION DE SU DOCUMENTAL

LA ÚLTIMA CAÑECHAT ES LA SEGUNDA PARTE DE LA TRILOGÍA DECOLINIZADORA DE LEMEBEL CON UN OSCAR CONTARDO LLENO DE DATOS PERO CON UN LIBRO QUE RESULTARÁ FALLIDO