Este fin de semana se celebró el Pride pero qué es exactamente lo que estamos celebrando o, mejor dicho, para no caer en la historia de siempre, no es demasiado temprano para celebrar? No estaremos poniendo demasiado empeño en insistir a modo de mantra en que la lucha nos llevo a un lugar positivo? Por ejemplo, Ghana se presta a aprobar las leyes mas duras contra la homosexualidad del continente africano y muy probablemente del mundo. Sin embargo, en el mundo que los Europeos han llamado ‘civilizado’, la cosa no parecerian ir tan viento en popa para el movimiento homosexual como se cree., El aumento de la violencia contra gays y transexuales y ni hablar de la violencia domestica gay, asi como la desintegración de la comunidad rematada por otra pandemia han creado un nuevo escenario en el que la homofobia esta mas vigente que nunca. Tras consagrar al “nuevo modelo de gay integrado”, musculoso, exitoso e hipersexualizado en la década del 90, la sociedad dio nuevamente la espalda al daño que ella misma produjo con esas demandas patriarcales exageradas por las ficciones post-ola inmigratoria de principios de siglo. Son los mismos gays los encargados de estigmatizar a aquellos que tras el Covid se desestabilizaron e inclu/so algunos referentes mediáticos de la mencionada comunidad se apuraron a condenarlos como inmorales y carentes de ese factor determinante de la subsistencia en el mercado: la voluntad soberana. Son los gays los que pasan la violencia contenida de su propio estigma a otros gays, como muchas veces, lo hice yo en este blog. La comunidad se destruye cuando sus miembros se apoyan sobre otros para construir su propia identidad de acuerdo a parametros que no han sido creados por ellos mismos. Como dice Frank Ocean en Siegfried: “Been living in an idea, an idea from another man’s mind’. Así, cobardemente, se depositan las propias inseguridades en los más débiles en el nombre del bien y del amor o algunas de esas boludeces que planteadas en abstracto no son otra cosa que oportunismo en manos de quien tiene el poder para definirlas. 

 

Hace cuarenta años, en los albores del homonormativismo asimilacionista que en el americanofilo Chile pinochetista, el incipiente movimiento homosexual expulsaba pasivamente a las trabajadoras sexuales transexuales moralizandolas al acusarlas de tener sexo sin proteccion como si fuera esa una opcion siquiera. De hecho, la opción que tragicamene se les presentaba como pobres y marginales era: morir de hambre en dos meses o de SIDA en dos años. Cual elegirías vos? Si uno ve la composición racial del movimiento homosexual argentino tanto lésbico como gay, el primero fue, originalmente, de blancas ricas y el segundo, mas tardio, de varones de clase mediacaucasica. Si vemos la tapa de Siete Dias en la que por primera vez durante los 80s, dos homosexuales argentinos aparecen como algo diferente a un freak, vemos a Carlos Jaureguy y su pareja bajo un titular que va en dirección opuesta al cariño que la imagen supone presentar, advirtiendo que imitar ese tipo de conducta es algo poco recomendable. Bajo el titulo “El riesgo de ser gay”, Jaureguy posa abrazando a su novio cariñosamente desde un lugar superior que no excluye cierto paternalismo. Fisicamente el que tiene el control no es el chongo sino Jauregui estableciendo una separación entre materia e intelecto. Aquel no puede moverse demasiado y lo acepta a cambio de cierto apoyo intelectual. La jerarquía entre rubio y morocho no es solo nominal sino natural, en este caso. Hay algo de posesión en la pose que los editores no dudaron en usar para naturalizar la superioridad racial y cultural del porteño, descendiente de europeos. El caso Chileno es mucho mas complicado porque la blancura sigue siendo tal en el caso indigena, algo que Lemebel denominaba “palidez”. 

Fue tambien Lemebel quien en ocasión de su visita a Nueva York durante Pride, llego a la conclusión de que en apariencia la ciudad entera estaba empapelada con los colores del arco iris pero el único color que, realmente, se percibía era el blanco. En mi vida, siempre experimente el Pride como una agresión hacia algo que siento como muy fundamental. Dicho de otro modo, siempre, experimente el Pride como lo opuesto a lo que supone ser. Algo parecido me pasa con ese momento del cabaret/boliche gay al terminar el número de los drag queens y se prepara el dance floor para el clubbing como algo violento. Décadas pasaron hasta que pude identificar el origen y sentido de esa percibida violencia porque todo parecía ser enunciado en nombre de la libertad de género y la tolerancia. Hace un mes y medio, asistí al Congreso de la Federación Internacional de Estudios de Teatro y Performance en Islandia, en cuyo Grupo de Trabajo Queer participo y desde el ano próximo presido. Allí presenté un paper sobre la última performance de Lemebel, antes de morir. A esta altura, referirme a Lemebel es algo que hago con dedicación casi evangélica porque su mensaje tiene que seguir siendo escuchado. Fue asi que en una de las noches tras la conferencia fuimos al único boliche gay de Reijkjavik. El numero de la drag queen aburría porque ella misma lo estaba. Lo poco jugado de su discurso que con su correccion politica suponia no ofender a nadie en tiempos del MeToo, quedandose en la mera enunciacion. Esto hacía que la performance fuera mediocre y cuando, finalmente, terminó y para el alivio de todos comenzó a sonar uno de los himnos gays de Gloria Gaynor, el publico se activo de manera automatica y cuando digo automatica digo…automatica. Con mi ojo afilado hacia lo performativo y con lectura en materia de estudios queer, percibí cierto automatismo. Como si fuera parte de un loop traumático en el que el objetivo es olvidar o, al menos, no hacer memoria mediante la repetición de una serie de rutinas. Además, habiendo música como la de  6lack y Joji o si queres gay, Frank Ocean, por qué entusiasmarse tanto con una canción de Gloria Gaynor. La respuesta es obvia y tiene que ver con el momento evocado por esos himnos no simplemente como momentos de quiebre emancipatorio sino como un ex voto; una plegaria a perpetuidad para recordar sin poder salir del trauma los muertos durante la epidemia del SIDA. 

Sin embargo,cuando se habla de liberacion gay, se indica el momento en el que la victima es reconocida como tal. El problema es que durante los últimos dos siglos cada vez que eso pasó, la víctima tendió a salir mal parada. Los esclavos fueron liberados para ya ni siquiera tener garantizado techo y comida, las mujeres fueron emancipadas para perder en manos del Estado el control sobre su propio cuerpo y los gays, según creemos, vivimos en un océano en libertad pero la condición de semejante promesa es que nos convirtramos en una mala copia o, mejor dicho, en una caricatura del opresor que, cuando sienta su hegemonia amenazada, no durara en acusarnos de degenerados, pedofilos y pervertidos por la sencilla razon de que nos negamos (ya quedamos menos) a convertir la infidelidad en pecado. Pero hay algo poco vital en una alegría maniaca. Esa es una alegria hackeada, que tiene que ver con lutos inconclusos que no nos fueron permitidos hacer por la sencilla razon  de que nuestras vidas han constituido, en el marco de las diferentes opresiones heterosexuales, una interminable sucesión de ellos mientras nuestra subjetividad siempre queda condicionada a los designios de esa mayoria. ¿A qué me refiero? 

Creo que uno nace gay y desde muy temprano se da cuenta de que es diferente. Cuando un gay tiene menos de cinco años y aunque no entienda, de pronto percibe que alguien se rie de alguien y usa la palabra puto de manera despectiva. Ese infante siente inmediatamente que hay algo dentro de el que no solo es diferente sino que está mal y es objeto de risa. Ese es el temprano final de su inocencia. Unos años más tarde y según el grado de amaneramiento, o sea, dependiendo de cuanto el chico se aleje de las expectativas sociales de género , es muy probable que comienza a ser objeto de bullying o de abuso sexual que adquiere diferentes tipos. A los siete años (y en este caso estoy hablando de mi) fui abordado por alguien que hizo que le metiera la mano en el pantalón y le tocara el pito. A esa altura, sabialo suficiente como para darme cuenta de que lo que pasó no estuvo bien pero, muchas veces, la reacción de los padres empeora todo y se naturaliza la acusación del acto como proveniente de un homosexual pedófilo,una figura que coincide con el terrible futuro del gay como hombre solo y degenerado. En esa sobreactuación del peligro, los padres refuerzan la inadecuación y su hijo comienza a construir el closet: aparece el estigma. Sin embargo, yo también sufrí abuso de mi primer psicóloga que, además, era la psicóloga de mi mamá e hizo que yo no volviera a analizarme hasta ahora. Pero ella no recibió el mismo tipo de tratamiento porque en su caso era un cariño, supuestamente. 

 

Ese vendría a ser algo así como el tercer luto como “coming of age” de un gay. Y cuando el joven entra en edad reproductiva a los 14 vienen los ritos de iniciación acompañados de la tácita promesa de que allí comienza la cuenta regresiva hacia el casarniento una década después. Cada vez que un nene se cruza el camino de nuestros padres, esto es recordado en el deseo de tener nietos para llenar el vacio que uno deje al crecer. Esto va acompañado de una sofisticada batería de imposiciones y chantajes que el joven gay acepta hasta que decide salir del closet siempre sabiendo que no podrá cumplir esa promesa. Mientras esto ocurre la sociedad lo acusa de banal y hedonista. El haber decepcionado a mamá y papá, por más contentos que digan que están cuando salís del closet,  constituye otro de los lutos. Pero con la sexualidad viene el miedo al contagio en aquella épocas de la crisis del SIDA y en estas, donde el Monkey Pox parece adquirir identidad de ghetto. En principio, el miedo a contagiarse (o mejor dicho, terror) se instaló en la comunidad gay por medio de unas pocas campañas publicitarias que remarcaron que lo dicho en la tapa de Siete Días conJaureguy permanecia vigente. El mensaje es fuerte y claro: “ser gay es riesgoso”. Mientras tanto es el mismisimo Jauregui quien decide no incluir la palabra Orgullo por Dignidad, un termino aceptado porque proviene del muy heteropatriarcal movimiento de derechos humanos. Sin embargo, esa identificacion del HIV y los gays no es natural sino cultural ya que, por ejemplo, en la Argentina, este aparece no a través del sexo gay sino de las drogas intravenosas traidas por los exiliados, mayormente de España , que regresan tras la apertura democrática. Analoga homofobia puede percibirse en el modo en el que el Monkeypox esta siendo identificado como una epidemia gay por el solo hecho que en el imaginario social los gays son sexualmente promiscuos y estarian irresponsablemente teniendo sexo todo el tiempo a diferencia del padre de familia heterosexual que, tenemos que creer, sólo tiene sexo con su esposa porque es un responsable pilar de la comunidad de quien el futuro depende. Como explicar, entonces, las colas de 4×4 que se forman en los Bosques de Palermo para consumir travestis y transexuales como modo intermedio de negociar la homosexualidad de la clase media y media alta argentina? Hace dias, alguien me hablaba sobre el HIV como si fuera un tema de homosexuales por estar casada y, supuestamente, haber tenido sexo con la misma persona toda la vida. El problema con esto es que cuando se pasa de la pelicula a la accion, esto se traduce en que esos conyuges que confian ciegamente el uno en el otro no se hacen análisis de HIV o Hepatitis durante anos y el resultado puede llegar a ser preocupante si trajeron vidas que dependen de ellos a la hora de la cena.

Pero volviendo a los gays y a nuestra vida sexual; yo estoy convencido de que tras décadas de coger en pánico de contagiarnos, yo llegué a los cuarenta y tomé una decisión de contagiarme para sacarme la presión. Asi, me volvi indetectable y ni siquiera tengo que andar dando vueltas con el famoso Prep. Esto fue leído por amigos míos como algo trágico e incluso apocalíptico mientras que nunca falta el que dice que el HIV puede traer enfermedades lo que no es tan así y que en lugar de vivir 85 vas a vivir 75 como si fuera obligación extender la vida por lo maravillosa que es pasados los 70. El uso estratégico de la tecnología médica disponible no para perpetuar el extractivismo de la corporación farmacéutica sino para tener una vida digna me parece una opcion queer y responsable, preferible al narcicista mandato de vivir lo más posible cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Antes de seguir, debo aclarar que esa decisión es de alguien que vive en el Primer Mundo y tiene la garantía de la medicación, algo que si bien parece estar garantizado en la Argentina, en épocas de Macri no lo estuvo. Ese tipo puso en riesgo a cientos de miles de personas viviendo con HIV. Esto es algo que poca gente sabe porque a la gente, realmente, no le importa la salud o la vida de los gays porque cree que son hedonistas y se merecen la ira divina.

Recuerdo que en el casamiento de una tilinga hija de un coleccionista portugués -brasileño llamado Texeira da Freitas,en el año 2010 me dijo a modo de agradecimiento por haberme tomado el trabajo de ir a la fiesta en Río desde London que “no me preocupara porque ya me iba a tocar a mi porque yo también tenía derecho a ser feliz”. Cómo se llega a decir semejante estupidez? Debe ser por entonces que comencé a percibir que había algo que estaba gravemente desorientado en la sociedad y creo que me deprimi y asi tome la decisión de contagiarme. Este fue un luto productivo. Ese es otro luto, el de una vida sexual sin estar aterrorizado no sólo de contagiarse sino de ser culpable del contagio de otros. Lo cierto es que esta homofobia nunca ocurre lejos de uno o a un supranivel estatal opara-estatal sino que esta en la red de relaciones en las que uno vive y de las que uno se nutre, los amigos mas cercanos inclusive. Este es otro problema, porque la homofobia internalizada hace que uno sexualice la relacion con otros hombres gays y separe el sexo del afecto lo que resulta en tener dificultades para tener amigos gays lo que es mas comun de lo que se confiesa. Lo que uno alcanza a tener son amigos para la joda pero amigos gays con quienes hablar de la vida es mucho más difícil. Es por eso que uno se arroja en las manos de sus amigos heterosexual”demas le dan a uno cierta identidad de “normalidad”, un lugar al que recurrir en medio de tanta “locura”. Pero estos amigos aunque profesen a los cuatro vientos su apertura mental están, por lo general, atravesados por la creencia de que el paradigma de felicidad es en pareja. Aunque quieran lo mejor para uno, perpetúan el modelo hegemónico. Esto es comunicado de dos maneras: diciendolo abiertamente con un “ya te va a tocar a vos” o “si prestaras atencion, aparecería la persona para vos” o idealizando las parejas homosexuales que se casan, viven juntas en una casa comprada con hipoteca y usando ropa de marca lo que a uno lo deja siempre en offside en, al menos, dos niveles. Debo confesar que hasta este año no sabía lo naturalizado del modelo de gay hegemónico al punto de invisibilizar cualquier alternativa como si habláramos de un dogma de fe.  en la cultura contemporanea. Hace un par de meses decidí renunciar a un programa de la Universidad de Giessen porque se hizo evidente que, por alguna razón, mi trabajo académico era entendido como el reflejo directo de mi estilo de vida lo que ponia la critica siempre al filo de la navaja hasta que ocurrio lo inevitable y fui interpelado a titulo personal. Esto me fue dicho, recientemente, en público y frente a colegas, alumnos y profesores por una Profesora Emérita de la Universidad de Bergamo de apellido Locatelli a la que había estado explicando Perlongher y Lemebel durante dos anos sin que, evidentemente, prestara atencion. Tras disertar sobre la idea del homosexual del performer Chileno, Locatelli no dudo en confundir la visión de Lemebel con la mia y con el dedito levantado, como aleccionandome sobre la vida, dijo: “Sabe cual es su problema Canete, Usted tiene una visión pesimista de lo gay”. Y agregó: “mire, por ejemplo, mis vecinos son gays, están casados y felices”. Esto me fue dicho la tarde en la que me enteraba de la muerte de mi primer novio, Gaby, quien me había enseñado a falta de un hermano o un amigo que hiciera de traductor en aquellas épocas que ser gay no era tan monstruoso como se decía, aun sin sucumbir a la tentación del pekines y el muñequito de torta. Un año antes, Liliana Viola, la directora del Suplemento Soy de Página 12 me había dicho durante la cancelación que el mencionar mi HIV y vincular mi origen de clase y carácter de mestizo constituía un acto de usurpación de una lucha que le correspondía a otros. Claro, seguramente porque ese otro tiene que mostrar espectacularmente las señales de su clase y etnia para cuando la sorora blanca de turno tiene que justificarse frente al aparato clientelista, no quedan dudas de quien es superior y quien inferior. Dentro de semejante aparato extractivista por supuesto que hago ruido si lo unico que quiere el sistema patriarcal y las sororas han sido muy funcionales a el, por cierto, adjudicar una identidad y localización a cada uno de sus sujetos. En la Argentina, las políticas de genero se mezclan con aquellos que las teorizan que constituyen una corporación que, en nuestro pais, gira entonro de mla ex catedra de Panessi no por Panessi mismo sino a traves de sus dos lugartenientes: Daniel Link y Silvia Delfino. Unas de mis mejoes amigas siempre participó en el blog desde las sombras y me apoyó en ese proyecto, en momentos con particular frisson, al punto de llegar de autodenominarse productora y colocarme diariamente un tema sobre la mesa durnate meses. Pero como Frank Ocean dice en Siegfried,todo “in the dark”. Durante mi cancelación, ella hubiera sido una voz autorizada hablando desde la academia norteamericana pero había temas de rango que impedían hablar, aparentemente. En otras palabras, mi amiga emigro para no poder hablar sino en los términos impuestos por la Metropoli que, casualmente, coinciden con los modos perpetuados por la corpo a la que pertenece en la Argentina. Y despues se sorprenden por cuan catastroficamente fracaso el modelo progresista en la Argentina de los ultimos treinta anos, dejandonos como alternativa a Macri el asesino farmacológico de gays. Mi amiga decidió callar y justificó su silencio como un acto de repliegue estratégico para apoyarme… “in the dark”. Asi tambien “en el closet”, me apoyo Alejandro Modarelli, un referente gay mas o menos relevante con una mente sofisticada que deshace cada paso que da a base de miedo, malicia y compromisos cruzados, entre ellos, ser planta permanente en el Ministerios de Justicia. Como se puede pretender ser queer y planta permanente del Estado? Imaginense Pedro Lemebel trabajando para el Ministerio de Defensa. Durante mi cancelacion mi colega de activismo teorico gay radical se ocupo de dejarme un mensaje en el contestador diciendo “es terrible y antidemocratico lo que estan haciendo” pero en público, no dijo nada. Alberto Goldstein tuvo incluso el atrevimiento de pedir que no usara su retrato de Gumier para ilustrar los posts tras autorizar al Museo de Houston a ilustrar mi ensayo premiado. Luego me llamo para decirme que estaba de acuerdo conmigo, “in the dark”. El closet parece haberse transformado en tiempos del post-porno en algo diferente. Lo que permanece mas vigente que nunca es el miedo de los supuestos progresistas, activistas y sororas a perder sus privilegios. En este contexto lo queer como metodo de intervencion en la vida es fundamental. El regalo del neoliberalismo ha sido un progresismo hipócrita y temeroso que usa las redes sociales para ponerse likes. Patetico. Lo cierto es que a la hora de los bifes, las tres personas que levantaron el teléfono y le pusieron los puntos sobre las ies públicamente a la corrupta de Maricarmen Ramirez fueron Alexandra Kehayoglou, Vanessa Noble, Ides Kihlen (todos, en apariencia heterosexuales)  y el Che de los Gays. En honor a la verdad, salvo este último que tiene principios de hierro, el resto son ricos lo que les da cierta libertad de accion. Quiero agregar un capítulo en mi próximo libro a la performance y la militancia a favor del SIDA de Victor Hugo Robles quien nunca reclamó el privilegio de ser artista siendo mas artista que muchos y quien hoy es injustamente atacado por un nuevo modelo gay preocupado por la etiqueta burguesa y debo decir que los modales de Robles son impecables. Hay algo en un queer o gay radical que no se pliega a los compromisos institucionales ni baja las manos para vencerse a sí mismo que tiene que ser recuperado. Ser gay no puede ser un logro en sí mismo sino que tiene que ser la condición del daño heteropatriarcal que se revierte pero estableciendo como modelo una idea real de libertad. 

 

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