El comienzo casi literario del reporte del la compra de dos cuadros robados por parte de Eduardo Costantini titulado “En cincuenta anos, nunca me paso algo asi” de la Brutita, Maria Paula Zacharias para La Nacion sorprende por lo seguro de si misma que la vemos. En sus palabras: “Una vidente, cuadros escondidos debajo de una cama, una millonaria coleccionista cautiva durante un año y un botín de 140 millones de dólares son los ingredientes del culebrón que sacude las noticias del mundo”. Esto es un poco exagerado y ademas inexacto y desde ya, no se le puede pedir al viento que haga otra cosa que soplar y por eso la “Brutita” no advierte que no son los culebrones los que comienzan con una enumeración de objetos sino las novelas de detectives a lo Agatha Christie. Y este fallido literario es tal vez el primer de muchos momentos sintomáticos , de ambos lados.

A esta altura, resulta extraño que la Brutita no haya conseguido más palmas en su carrera “académica ” como devolución de favores por los servicios prestados a la clase más corrupta de la historia argentina desde su creación. Digo esto, porque este paladín del feminismo acomodaticio y racista argentino, no solo no hace ni remotamente preguntas necesarias incómodas tras comprar dos obras robadas a una mujer secuestrada por su propia hija a quien, para colmo, califica como una amiga; sino que naturaliza, de manera alarmante, la autoridad moral de Costantini yendo contra la realidad que, como periodista, debería reportar.

Costantini compró en el 2021 dos obras de la colección de arte moderno brasileño del marchand Jean Boghici, sin saber que había detrás un entramado delictivo. Más que moderno, yo diría, modernista que son dos cosas diferentes. La operación se hizo a través del galerista Ricardo Camargo que adquirió las piezas que pertenecían a la hija de Boghici, “de buena fe y debidamente registradas”. Como sabe que fue de buena fe, sobre todo si se tiene en cuenta que supone ser amiga de él y es anciana por lo que el cálculo tras meses sin salir de su casa, no pudo haberle pasado desapercibido. Las obras en cuestión son Elevador social (1966), de Rubens Gerchman, y Maquete para o menú espelho (1964), una obra pequeña de Antonio Días, valuadas cada una en 150.000 dólares. La Brutita y, yo agregaría ahora, La Confiada, en sus propias palabras da por sentado que Costantini “no sabía que habían sido previamente robadas por Sabine Boghici a su madre, Genevieve, la viuda de 82 años del famoso marchand” y no solo eso sino que avanza con su hipótesis de melodrama para citar al coleccionista haciendose la Maria Martha ofendida sin, en ningun momento, haber sido puesto siquiera en sospecha: “En mis cincuenta años de coleccionista nunca me pasó algo así”.

 

Cuando se da por sentado tanto, hay que recordar que Costantini ademas de coleccionista y mediocre por cierto; es empresario y hombre divorciado y vuelto a casar. Como coleccionista, el MALBA es un emprendimiento privado que lucro y destruyó una obra del brasileno Carlos Burle Marx. Su colección es, además, privada en un pais en el que no hay incentivos para la donación como en Estados Unidos y esto es para mi es shockeante ya que, al dia de hoy, no haya sido invitada a donarla al Estado argentino. Es por esto que Costantini no debe ser convertido ex ante en árbitro de la moral y permitirle ofenderse por la posibilidad de haber cometido un delito. Esto pone a Zacharias en el lugar de cómplice mediante una campaña de relaciones públicas antes de que el delito sea debidamente investigado.

Esta cultura de sicofantica protección de Costantini por parte de la derecha cultural le ha permitido salirse con al suya desde la creación del museo: una institución que, según él mismo confesó le ha abierto más puertas que cualquier otra cosa para sus negocios ya que entra con una exposición en homenaje a ese pais y de paso, habla de tal o cual permiso para construir. Eso no es amor al arte sino parasitismo, el exacto opuesto de la filantropía. Recordemos que en los principios del museo, las obras de su colección no estaban radicadas en la Argentina sino en Uruguay para no pagar los impuestos correspondientes. En lugar de ser penalizado, el gobierno argentino le permitio ponerse en posicion de negociacion. Esto no es patriotismo sino cleptocracia. Además, como empresario con proclamada conciencia social, este coleccionista no ha dudado en destruir los humedales del Olivos y Vicente Lopez así como alterar el ecosistema de los afluentes de la zona del Delta. Todo esto problematizado en las últimas alfombras de la artista textil y coachee mia, Alexandra Kehayoglou quien, a diferencia de proclamadas defensoras del medio ambiente como Millan, nunca pondría un pie en esa institución . Desde ya, la destrucción de los humedales fue posible aceitando el engranaje político del Tigre con Massa Intendente y un grupo de intendentes afines a los referentes radicales de Provincia de Buenos Aires a quienes el actual Ministro de Economia y Costantini necesitaban para conseguir los permiso correspondientes. Y ya que la Brutita Zacharias se manda la parte de sorora feminista militante, por que protege a un hombre que como marido cambio de mujer como de modelo de auto, pasdando de la madre de sus hijos a una sucesión de jovenes rozando la adolescencia, hasta llegar al momento actual con una conyuge casi cincuenta años mas joven. Pero hay algo que espeja esta historia y es el de los descendientes declarando insano o tratando de hacer que este se vuelva loco para acelerar el control del imperio que en el caso de Costantini es varias veces mas apetecible que el de la viuda del marchand brasileno.

Vemos asi que las credenciales de activista feminista de Zacharias son una mentira ya que su verdadera militancia es a favor del capital como fuente de valor en el mercado del arte. Desde este punto de vista, a esta altura, podemos afirmar que podemos considerarla como la verdadera sucesora de la Chorra Paqueta. Sin embargo, hay algunas diferencias porque mientras esta última hacia del acomodo y el desden un arte y fundaba su influencia en el uso de sus atributos vaginales, este no parece ser el caso de Zacharias que se presenta como una mami de grupo de Whassap, creativa y total. Hasta aquí nada es sorprendente en el periodismo cultural o el liderazgo cultural y sus sonoras sobre todo si se tiene en cuenta el modo en el que aquella fundación de la Boca ha sido gobernada a dedo dictatorial, algo hasta denunciado por el propio empleado publico encargado de emitir los fallos quien se shockeo cuando dio, finalmente, con el inexorable ninguneo del sistema del arte argentino. El problema con Zacharias es lo ambiciosa y boluda que es, simultaneamente y es tan limitada intelectualmente que hace parecer a la Chorra Paqueta, Rosalind Krauss. Para Zacharias, el arte argentino o, mejor dicho, el canon esta compuesto por un grupo de genios que nacen con un ADN diferente al resto que, según ella, los hace particularmente divertidos y especiales, al punto que la obliga a preguntarse: ¿por qué son tan genios? Esto va acompañado de una sospechosa confianza en la natural buena predisposición filantropía y falta de vocación por lo ilegal que tienen nuestros ricos y la realidad evidencia que no hay nada bueno en ellos: Ama Amoedo renuncia y se va con la guita a Uruguay para no pagar impuestos, Costantini deja la colección en Uruguay para negociar lo mismo, Crivelli involucrado en el diseño conceptualista de rutas a paraísos fiscales para evadir, etc.. Además Zacharias deja pasar la contradicción flagrante de confesar ser amigo y tener acceso directo a la vendedora secuestrada por su propia hija y no darse cuenta de que hay algo raro en la venta. No la llamo? No hablaron? Como hizo para no darse cuenta de que estaba presa en su propio departamento si es amigo y trato con su hija? En sus propias palabras:

“Vengo tratando con la familia hace años. Conocí al padre, Jean Boghici, gran marchard, el mejor ojo de Brasil, un visionario de Tarsila y tantos otros. Hace más de veinte años, cuando vino con su galería a arteBA, le compré Bólido de Helio Oiticica, que ahora se exhibe en Malba. Yo le quise comprar Samba de Di Cavalcanti, y no accedió, para dejárselo a su hija. Lamentablemente, se incendió el departamento en Río de Janeiro donde lo tenía: era una obra irremplazable”.

No digo que sea necesariamente culpable pero tiene que explicar y dar detalles de si la llamo, si su llamado fue ignorado, etc. Lo otro que se dice el pasar y se naturaliza es que el proceso de autentificación de obras y de su certificación en la colección Costantini es tan automático y fuera de dudas cuando, como digo en mii Historia A Contrapelo del Arte Argentino, el mural colla de Berni presenta varias irregularidades al respecto. El decir que la opinión de un historiador del arte es suficiente es desconocer la diferencia entre conocimiento del mercado del arte y la teoría del arte. Pero donde Zacharias parece sentir particular placer es en el uso del lenguaje para suspender la realidad pero no de manera poética sino como si fuera una charla Ted y es aqui donde radica la clave de su permanencia porque dando espacio en el diario centenario logra el apoyo de una comunidad artista prostituida y patética que se presta, a traves de ella como intermediaria, para legitimar a personajes como Costantini o Crivelli por el simple hecho de aportar dinero a un mercado del arte famélico. La paradoja del caso es que los desarrollos inmobiliarios de Costantini, ademas, de destruir los humedales ha consolidado el proceso de gentrificación que, durante el Macrismo y con Larreta, expulsó a los artistas y pobres de la ciudada de Buenos Aires desatando una crisis habitacional y lo más dañino de esto se hace evidente en la entrevista en cuestión al dar por descontada su honestidad como si fuéramos todos miembros de un grupo de amigos incondicionales antes ante la posible comisión de un delito como es la compra de dos pinturas robadas siendo quien es: un inversor con una institución cultural con los mejores contactos internacionales en el mercado del arte para asesorarse. Teniendo en cuenta esto, cómo puede la compra presentarse como la de un inocente comprador engañado en su buena fe.

EL PODCAST “INTELIGENTSIA COMUNISTA” DE ESTA SEMANA ES LA SEGUNDA PARTE DE LA CHARLA CON ESME MITRE Y ES PARA ALQUILAR BALCONES