Este blog ha sido consistente, a lo largo de su primer decada de vida, en su critica a algunos personajes que, en algunos casos, designamos como “musas” porque funcionaron como excusas para discutir temas de importancia para entender el presente. El Quijote demuestra que no solo las personas cambian sino que el mundo cambia por lo que sostener la crítica a un personaje a través de una decada o acusarlo, como se hizo conmigo, por cosas que habria dicho hace ocho anos, sería el producto del resentimiento. Sin embargo, creo que en mi rechazo de la figura de Mariano Lopez Seoane lo que hay es activismo queer que ni siquiera tiene que ver con su manifiesto snobismo. Mi relación con Esme Mitre y Vanesa Noble paso de la crítica más feroz a un diálogo constructivo que permite que la críticas se transubstancie en algo diferente que nos están llevando a lugares impensados que pueden ser de mucho provecho para la memoria colectiva. Sin embargo, hay un lado de la elite que tenemos poco analizado y es el que tiene que ver con la academia. Esto quedó en evidencia con mi cancelación y cada vez estoy más convencido de que las proclamas románticas e idealistas que los artistas solían tener han sido naturalizadas por la academia que se siente autorizada, con o sin razón, para hablar de todo desde un lugar de autoridad colonial. Además, en un momento como el actual, las becas son el modo de sustento de una paret considerable de la población joven y no tanto. Esto va conformando una burocracia y así, una élite cultural que consciente de su creciente irrelevancia marca con violencia los límites de la élite para controlar quién puede y no acceder a ella. Asi, se vuelven más herméticos y autoritarios, como magos defensores de un conocimiento que solo ellos pueden descifrar.

Lo queer en la argentina ha sido desde siempre un espacio muy problemático y este blog ha pasado de la casi total ignorancia en el tema a poder reflexionar tras años de estudio del tema. En algunos temas, yo creo haber dado un vuelco de 180 grados y otros se han apropiado de los nuevos discursos para vaciarlos de contenido y convertirlos en slogans para posicionarse en una sociedad conservadora que lo que quiere son respuestas mas que buena preguntas. Un ejemplo de esto es Marianito Lopez Seoane, alias, Mary Lou Pez CEO Anne.

Mi actitud inicial para con el hacia el 2010 era de desprecio estético cuando todavía no era la musculoca que es sino una bola de aspiraciones en un mundo en pose como lo había sido el mundo del arte contemporáneo. Sin embargo, tras que lo viera en acción en el mundo del arte vernáculo como socio de la galería Miau Miau y, tras que me invitara a una, tambien pretenciosa, cena en su galeria, mi posición se fue transformando en activismo. Mariano Lopez Seoane pasaba a ser un payaso peligroso. La mia ha sido una intervencion semiotica en el espacio publico que ha tenido que ver con especificar la mirada de este homosexual blanco privilegiado en una ciudad con fuertes rasgos autoritarios cuya vida, precisamente por ese legado dictatorial conservador, no ha sido lo suficientemente vivida sino a través de los fantasmas de clase impuestos por ese mandato patriarcal que lo obliga a compensar con pretensión de ascenso social sus afrentas a la familia cristiana. La afrenta no es otra que la de no poner su pene al servicio de la reproducción social y la cultura heteronormativa.Paralelamente, su pretensión de ascenso social con opiniones invariables en un contexto endogámico protegido por un conservadurismo disfrazado de progresismo tolerante encuentra su caldo de cultivo en una institución regida por el miedo Versallesco y la politiquería burocratica mas bizantina. Me refiero a la academia.

Son varios lo que giran entorno de Daniel Link y Silvia Delfino. Mi hipotesis es que este grupo emerge de la original disputa entre esa catedra y la de Sarlo como el logico ganador tras el colapso del modelo modernista del arte autonomo promovido por esta ultima y su pichon, Alan Pauls. El posmodernismo queer y la impotacion de los estudios culturales materialistas de la Escuela de Birmingham transformaron a la catedra de Panessi en un epicentro que, sin embargo, hizo lecturas demasiado hermeticas que se desvincularon con los fundamentos materiales que pretendian alterar. O, mejor dicho, que nunca pretendieron alterar y que consideraron una pose casi fashion en la sexualizacion de Link como neo-Oscar Wilde y de Silvia Delfino como una suerte de Cassiano del Pozzo o Benito Arias Montano pasado por las aguas del materialismo de E.P.Thompson que ni ella llego a entender realmente. En el caso especifico de los estudios queer, la lectura de Link es romantica, pedante y descorporizada basada en una lectura de Perlongher como esteta en lugar de sociologo. Esto definio un modo de leer la teoria y literatura gay desde los 90s y se cristaliza con Mariano Lopez Seoane a quien le cede endogamicamente y sin concurso mediante, la direccion de la maestria en estudios de genero.

Desde alli, todo parecen hablar de los temas que tienen que hablar pero hay algo elitista y Borgiano en esas lecturas. Poco tienen que decir sobre que sentido tiene seguir hablando de arte cuando la estetica ya no parece ser prioridad y las minorias sexuales son concebidas (e, incluso,como es el caso de Marcela Fuentes, las redes tecnologicas) obras de arte per ser, Lo que yo veo hecho carne en lo acontecido en los últimos veinte años es más conservadurismo y sobretodo homofobia; en principio, de parte de aquellos que tuvieron que convertirse en payasos para avanzar lugares en la compleja disciplina academica de los estudios queer. Es sintomático que este blog haya sido particularmente rechazado y considerado como “demoniaco” por dos sectores: los artistas queer y feministas nacidos a partir de 1970, por un lado, y las endogamicos grupos académicos que pretender tener para sí la última palabra en el tema desde la década del 1990.

No creo exagerar si digo que la influencia de los ayudantes de la cátedra de Jorge Panessi en la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires en la crítica cultural post 2000 a medida que avanzaron sus carreras. Pero esa crítica, lejos de mejorar, ha empeorado y en lugar de abrirse se ha cerrado y corporativizado aún más. Esto amerita una reflexión que tiene que ver con la conformación de un cenáculo (al que solo tienen acceso los miembros como ayudantes de catedra de la mencionada cátedra) que, con alguna excepción como el escritor Hernan Diaz, se protegen, publican y promocionan entre si con una lógica cercana a la de la mafia. Incluso consideran a las mutuas publicaciones como “bellas”, una palabra que rechazarian de plano si fuera pronunciada por un idion. En materia etnica, el grupo es invariablemente monocolor y comparte una adscripción de clase media de profesionales de dos o tres generaciones. En el centro de esa “élite” hemos tenido hasta hace muy poco a la ya mencionada pareja reinante que ahora deja a sus pichones.

En un post anterior reflexione en torno de la reapropiación para la cultura negra del Vogueing hecha por Beyonce en su remix de Break My Soul, tras que Madonna la transformara en valuarte de la cultura blanca globalizada, despojada de todoa alusión al dolor corporal de los esclavos. La nueva es una alegoria de la actitud amnesica que nos prepara para el proximo dia siempre y cuando tengamos los recursos suficientes para vestirnos a la altura de la pose que se esta por strike. La materialidad del daño y el trauma del subalterno es lo que está en el centro de la discusión asi como el derecho o permiso para reclamar la representacion progresista de los invisibilizados.

Es en este complejo contexto que desde un comienzo decidi tomar a Mariano Lopez Seoane y lo que el denomina, “su activismo queer” como nemesis del modo en el que yo iba construyendo mi propio intelectual commons activista en este blog. Demas está decir que estamos en veredas opuestas y por eso, el blog fue usado como instrumento queer para dar por tierra con sus pretensiones de homosexual radical heredero de Perlongher y Lemebel para, en su lugar, insertar otro tipo de genealogia en la que el Che de los Gays, Maria Belen Correa y yo mismo, tenemos algo mucho mas real para decir. Esto, desde un espacio realmente rebelde y no simplemente enunciativo, tanto en el plano teorico como en el sexual que no considero separados ni disimiles en absoluto. Yo creo que la teoría sino se experimenta como vida no es teoría sino un mero legajo burocrático. Esto va a quedar mas que claro en la charla que en el marco de mi podcast Intelligentsia Comunista tuvimos Pangaro y yo con el autoproclamado Homocore pornografo Bruce la Bruce.

El Vogueing como reclamo de futuridad queer ha sido postulado hace mas de una década en un libro que ha hecho olas, para bien o para mal, durante la última década. Me refiero a “Cruising Utopia” de José Esteban Munoz. Sin adentrarme en la minucia del debate, Munoz analiza el Vogueing de los 1980s como un espacio de posibilidades en donde la memoria esclava podia pasar al placer material del sexo y el dancefloor y ensayar un modo, efimero, pero modo al fin, de emancipacion. Este planteo específico es brillante en el modo en el que reposiciona la relación del gay con el futuro y, más concretamente, con el presente en tiempos de catástrofe y SIDA. Pero una lectura descontextualizada de esto puede transformar su adscripción al filósofo Ernst Bloch en un cabalista avant la lettre que nos deja a las puertas de confundir irnos de joda al boliche con emancipar a las minorías sexuales de su opresión lo que equivale a una revolución. Esta es, con ciertas variaciones, la lectura de gente como Lopez Seoane a pesar de que generacionalmente no esté tan lejos de Munoz y la crisis del SIDA. Y lo cierto es que Lopez Seoane es un joven privilegiado de Barrio Norte que sale al mundo gay en la década del 90, va a estudiar a Nueva York y se encuentra en medio de una jugueteria sexual en el que hay nichos de mercado para todos los gustos. Ese tipo de cosmopolis abre un mar de posibilidades a alguien que viene de la recalcitrante clase media argentina y constituye una oportunidad para “aprender” a ser gay “en libertad”. Esto lo digo por experiencia porque constituyo uno de las piedras fundacionales del ahora fracasado multiculturalismo y de pronto todos, sin excepción, nos convertimos en personajes de William Hoggarth. Sin embargo, en lugar de incorporar la experiencia para introyectar el trauma, Seoane lo niega a golpe de hipocresia y privilegio y achatando el argumento de Munoz que, como he dicho, es traducido, introducido y publicado por el mismo bajo los auspicios de Caja Negra.

Una mente como la de Seoane cuya morfología es extensible a los modos reflejo de los miembros del Parnaso Panessiano entiende la realidad a través de sistemas de opuestos y, aunque lo nieguen, ven la realidad como accionada por héroes y villanos a los que, en un giro neo-platonista descorporizan e invisibilizan. En la introducción al mencionado volumen Seoane dice: “No puede decirse que la cultura gay sufra un déficit de utopía. Muy por el contrario, la utopía constituye uno de los productos contantes y sonantes –vale decir, la promesa siempre insatisfecha– de un mercado que crece año a año y que contribuye a maquillar el rostro diverso del capitalismo tardío. Tenemos por ejemplo el “crucero gay”, ese híbrido de disco, gimnasio y piscina abiertos de sol a sol en el que los dispositivos de encierro y exilio que supieron imaginar los sueños de exterminio se vuelven espacios de intensificación del consumo y el placer. A esa suerte de Edén en movimiento se suman las iteraciones de lo que se conoce como “circuito”: encuentros anuales en destinos celebrados como paraísos (Mykonos, Barcelona, Río de Janeiro, Miami) en los que el menú musical y el repertorio de cuerpos hacen pensar en lo que Mercedes Bunz denominó “la utopía de la copia”. Estas fatigadas imágenes del deseo que consumen y producen los gays acomodados y cosmopolitas que pueblan la Nueva York desde la que escribe Muñoz, y que forman parte de una “internacional” que tiene representantes en todas las metrópolis globales, constituyen lo que rápidamente podemos llamar “utopía gay”. Lo primero que se observa a primera vista es la hipocresía y distancia que hay entre la proclama teórica y la vida vivida por Lopez Seoane. Esto seria de importancia relativa si Leonora Djament en un acto de corporativa soberanía no decidiera darle la responsabilidad de la traduccion y la introduccion de tan importante volumen y si Daniel Link en otro acto de corporativa soberanía, no hubiera decidido cederle la direccion del Master en Estudios de Generos en un acto mamarrachesco no solo de irresponsabilidad activista sino tambien de endogamia digna de la peor epoca de la CGT. Hace solo falta ver la cuenta de Instagram de este buen señor para darse cuenta de lo obscena de la cifra invertida en gimnasio, proteínas y anabólicos para acabar entangado yendose a garchar a algún departamento chico de la zona de Ipanema sin olvidarse previamente de postearlo en su cuenta de Instagram como acto militante del buen vivir gay. Esto no seria cuestionable si no se subiera a los hombros de Munoz y se limitara a promover su superioridad moral -o la de su supuesto estilo de vida-. El punto en el que debo plantarme es aquel en el que critica a aquellos que van a disfrutar de drogas, musica electronica en loop (que Seoane menosprecia como utopia de la copia, cual Joachim Winckelman rememorando el Alto Clacisismo). Y si de utopías o éticas de la copia hablamos, miremos el cuerpo del traductor en cuestión si no es una copia de una copia de una copia. Pero su hipocresia no es lo que merece mi atencion sino su subito ataque al homonormativismo hedonista de una clase media gay internacional explotada que, a esta altura, se encuentra atrapada sin poder reaccionar frente al avance de un sistema que los uso y que los desclaso. Tras diez anos de Grinder, lo único que muchos gays metropolitanos globales tienen es su perfil porque el resto ya les fue sustraido por las consecuencias de la dinamica del trauma del migrante en busca de libertad sexual. Propongo considerar a esta clase, homofobicamente acusada de hedonista y en este caso, por Lopez Seoane, de inculta y aburrida como “refugiados frustrados de paises con altos niveles de represion y homofobia”. La pregunta es como llega Seoane a evitar mis criticas de anos y refundarse como paladin intelectual de un hedonismo culto optimista de calse sino fuera por obra y arte de la corporacion Panessiana que protege a los suyos.

Hay en el texto de Seoane un reclamo de una estética gay de clase en favor de una diferencia ya no marginal como en el caso de Lemebel o Robles sino de arte de elite. Pero, no es el gusto, lo que diferencia a los que van a un crucero a drogarse y coger y Seoane que no tiene problema en esperar incontables horas en el gym. La diferencia es el tiempo subsidiado.  Grinder y los cruceros son armas neoliberales para proveer placer regimentado de acuerdo a una noción del tiempo abstracta en la que el afecto y los sentimientos pasan a segundo plano. El sexo en ese contexto se vuelve eficaz como si hablaramos de un task en un job de medio pelo en el mercado que si no cumplis, no podes pagar el alquiler. Por contraste, Seoane aspira a entrar a una homosocialidad de elite que garcha y se droga en residencias privadas y en hoteles durante ferias de arte, algo que remite a las orgias en el Courtauld Institute organizadas por el doble agente britanico sovietico y sus amigos de Cambridge y la MI5. Hoy existe una homosocialidad global supuestamente de elite entre empleados de galerias internacionales y scholars aspiracionales. Por esto es mas importante para Seoane curar una muestra en New York que escribir un libro, suponiendo que tuviera algo no ofensivo para decir. Ademas, el uso gay de drogas para coger esta relacionado con el trauma de ser el destinatario del ataque y el prejuicio homofobico. Acusar a un gay por divertirse es tanto o mas homofobico que decirle “puto de mierda”

EL PODCAST “INTELIGENTSIA COMUNISTA” DE ESTA SEMANA ES LA SEGUNDA PARTE DE LA CHARLA CON ESME MITRE Y ES ALQUILAR BALCONES