
La Alec Oxenford Fracasa en Polìtica y se Dedica al Coleccionismo Gay: El Ojo de Loca que se Equivoca
Respecto a las obras de mi colección y convengamos que en un momento perfilaba como una colección modesta pero representativa de mis estaciones en la vida. Toda colección por mas temática que sea tiende a ser un retrato descorporizado de lo que el coleccionista querría ser pero no es o, mejor dicho, d elo que la mujer del coleccionista querria ser pero no es. En el reprimido y represivo patriarcalismo de la derecha argentina esto se aplica a la homosexualidad enclosetada y fue otro de los generadores de odio hacia el blog. El caso de Alec Oxenford fue un caso paradigmático porque ejemplificaba como pocos el surrealista delirio en el que vive cierto grupo social argentino. Oxenford es, tal vez, la persona menos interesante que existe s y es el mas paradigmático. Yo no me hubiera metido con el si el no hubiera querido transformar su privatizadisima ética protestante en un proyecto politico presentado en el Club del Progreso en donde se instalaba el mismo con su mujer, Felícitas Castrillon admirándolo cuando el sabia que no podia ser artifice de un sistema moral en tanto tal sino de un discurso queer y éticos que rechazö tout court y se caso en el Pilar, como le dijeron para que herede. Recuerdo cuando me tope cn su blog que era una suerte de relato paso a paso de las labores de Hercules para lograr ser elevado al cielo en apoteosis. Frente al fracaso de su proyecto Juarez Celmanista paso a ser el coleccionista joven que solo puede entender el arte a través del prisma del mercado.
Personalmente, yo nunca me consideré un coleccionista pero hubieron momentos de conductas incomprensiblemente compulsivas motivadas por los galeristas que para poder sobrevivir entre sus colegas tienen que ser sociopatas. En su momento participe de consejos muy interesantes, sin ir mas lejos, estuve en el grupo que financio (no con mi plata sino de un cliente) la muestra de Marina Abramovic que, según entiendo, marca un antes y un despues en el arte contemporáneo de los últimos veinte anyos. El problema con todo ese tipo de estructuras institucionales es que poco tiene que ver con el arte ya que lo único que hace es tejer modos de asegurar la perpetuación de la institución burocrática.
Julian Opie Me Retrata: La Diferencia entre Mi Gusto y lo que Coleccionaba
Pero cuando me di cuenta de que tenia un ojo que se adelantaba, al menos, dos años a las modas de las ferias tuve que tomar una decision. Eso es de publico conocimiento. Sin embargo, a nivel privado yo siempre coleccione como un siutico, o sea con mucha atención en la mirada de la gente y de como es me podría posicionar. Ahí me di cuenta de que el coleccionismo es una moneda de dos caras: la reinvencion de la percepción que los otros tienen de uno pero esto siempre llega demasiado tarde y la memorializacion de momentos específicos en la vida. Lo primero es como emigrar y lo segundo funciona como los tatuajes. Me parece que el coleccionismo es como emigrar, ya que el que se va de un pais para instalarse en otro encuentra,como dice el brillante Javier Guerrero, un espacio para su re invención ya que incluso sus compatiotas en el exterior no se comportan de la misma manera que fronteras adentro de su pais de origen. Respecto de la memorializacion, la mayoria de las veces uno compra cuadros para festejar algún evento en la vida que siempre es el equivocado. Es como hacerse un tatuaje para recordar el año en el que nacio un hijo. Estoy publicando en los festejos de los diez años del blog algunas fotos de esa época y son muy chic y al mismo tiempo ya son demodé cuando ocurrieron. De eso siempre fui siempre muy consciente. Siempre vi al mundo del arte como corriendo atrás de algo que nunca alcanzaba y queriendo ser lo que nunca lograra ser. Oxenford es homosexual pero jamás será queer. Se necesita fracasar para triunfar en esos niveles superiores.
Era el 2000 y el arte, en ese momento, era un ticket de ascenso social inmediato estableciendo un tema para hablar a falta de otros mientras lo que realmente mueven el estofado lavaban a mas no poder. La cuestión comenzaba y terminaba en quien te invitaba a la casa y eso en la Argentina funciona a prepotencia de dinero. Sin embargo, en la Argentina hay un fenomeno que no existe en otros países y es el respeto sacrosanto por alguien con un cargo público importante. El valor social emanaba de ahi. El blog se erigió en rechazo a todo eso por lo que mi colección pronto se convirtió en, como dice, la Condesa Olenska en la Edad de la Inocencia de Edith Wharton: “Little pieces of wreckage”. A partir de alli y coincidiendo con la creación del blog, el arte se volvió un lastre tanto si me mudaba como por el pago de seguros pero, sobre toda las cosas, porque refleja a una persona que yo ya no soy. Salvo el Gravinese y el San Poggio que salen a la venta en Azur y que son los cuadros con los que yo mas relación afectiva tengo y que, al menos en el caso de Gravinese, plantean la necesidad de divorciar a la obra como objeto del artista como ser humano porque Gravinese me parece una de la seres mas aburridos que conocí en mi vida.
Fin de Segunda Parte